meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: DE CÓMO TERA NADÓ JUNTO A TIBURONES CUANDO LO QUE DESEABA ERA HACERLO CON DELFINES.

lunes, 2 de marzo de 2009

DE CÓMO TERA NADÓ JUNTO A TIBURONES CUANDO LO QUE DESEABA ERA HACERLO CON DELFINES.



“Definitivamente, Rubi Sar tenía ojos de tiburón. Negros, fríos, opacos como un cristal oscuro. Tera se percató aquél día, mientras pescaba en su barca y vió pasar a su lado un tiburón que se le quedó mirando fijamente durante unos instantes para después seguir su marcha. Es curioso que nunca antes, mientras estaba con él, se hubiera dado cuenta.

Tera y Rubi Sar habían compartido durante un tiempo conversación, risas, sudores, lecho y alguna que otra confidencia. Nada que pudiera hacer peligrar una relación de conveniencia: un poco de compañía y la promesa de tiempos más cálidos para ella, y una cama caliente sin mucho compromiso, para él. Nunca hubo misivas demasiado cariñosas, ni palabras peligrosamente románticas, nunca planes excesivamente comprometedores: como mucho un paseo por el cayo una vez a la semana, una cena, una conversación agradable y la consiguiente noche de pasión sexual. Se llevaban bien en los menesteres de la alcoba. Se llevaban bien en la vida...siempre que Tera no pidiera mucho más.

Así las cosas, mantenían las distancias, como dos individuos adultos, con el desapego por bandera, y una cierta fría afabilidad que prometía mantener las cosas en su sitio. Nunca Rubi Sar le dijo palabras de amor a Tera. Ni ella creía necesitarlas, aunque le hubiera gustado escucharlas. Nunca le dijo lo guapa que estaba, ni lo lindo del azul de sus ojos. Nunca la cogió la mano y desde luego, nunca se miraban a los ojos cuando hacían el amor. El era un hombre sincero y a menudo recordaba a Tera que a él, ella no le gustaba como otras isleñas a las que había conocido y que no podía volcarse en la relación porque no lo sentía. Pero su sinceridad no llegaba tan lejos como para prescindir de una cama caliente y de una compañía que calmara su necesidad. Tera, increíblemente, hacía oídos sordos a esas terribles palabras y continuaba con él, pero las palabras se quedaban grabadas a fuego en su mente y chirriaban como cuchillos afilados en sus oídos cuando menos lo esperaba.

Tera comenzó a sentir una desazón, un malestar, una conciencia extraña de que lo que tenían no era lo que ella quería de verdad. Pero continuaba con él, deseando que algún día él le cogiera de la mano, le mirara por dentro, o le abriera su corazón.

Un buen día, como es de esperar, Rubi Sar se cansó, se cansó de la compañía, se cansó de las caricias, se cansó de las palabras, y le dijo a Tera que sería mejor acabar aquello, y Tera asintió sin mucha sorpresa y con la elegancia de una mujer que sabe que se merece tal desenlace. De haberlo mandarlo al infierno, lo debería haber mandado meses antes, en esos momentos en que él le aseguraba que ella no era todo lo que él esperaba de una mujer.

Así que tiempo después Tera se seguía preguntando por qué había aceptado una relación tan fría y tan cruel, si ella era pura vida y puro sentimiento. Quizá es que la soledad hace que en ocasiones aceptemos estar con personas que no nos hacen felices, que ni siquiera nos quieren, pero que calman en parte ese anhelo poderoso de compañía auténtica. Y así uno corre el riesgo de nadar con tiburones cuando lo que de verdad desea es hacerlo con delfines.

En una de sus antiguas conversaciones, cuando todavía estaban juntos, Tera, en una de las pocas ocasiones en que se atrevía a preguntar sobre las vidas anteriores a sus amantes, le había preguntado a Rubi Sar por qué se había separado de la única novia conocida en la isla que él había tenido años atrás. La respuesta de él fue: “porque me aburría”. Tera sintió aquél día cómo un escalofrío premonitorio le había recorrido el espinazo, un escalofrío semejante al que acababa de sentir ahora, al ver de cerca, en el mar, los ojos de aquél enorme y frío tiburón gris...”.

9 comentarios:

HOPE dijo...

Hola, aqui ando rebozando pescado y mientras escucho a Coldplay, y me digo "voy a ver que nos regala hoy Penelope2, y me he encontrado con Tera..y jo no veas junto con la musica y la fritanga casi se me caen las lagrimas...me pregunto el porque de tanta soledad de Tera, y tanta soledad de Sepharad...y tanta soledad de tantos que no han sabido o no han podido buscar nuevos mares, gentes que les poden sus ramas con amor,...y la vida va pasando en un eterno atardecer en la playa en soledad que nunca termina, te dire una cosa Penelope,me quedo con Sepharad que supo llorar a tiempo o quebrantarse cuando aun podia y tocar fondo....solo asi podra uno ser quien quiere en realidad

Penélope dijo...

Jope HOPE, menudo amo de tu casa estás hecho! Rebozando pescado!!!

Codplay,un hombre, fritanga, un cuento y unas lágrimas...tengo que escribir algo sobre esto!!

La soledad bien mirada, no es tan mala...nos da espacio para respirar, para observar el mundo que nos rodea, y como tú bien dices, nos proporciona tiempo para descubrir quienes somos en realidad.

Ah!! Y para apreciar en toda su intensidad la buena compañía cuando esta llega...
Eso es a veces, claro. Otras...es una puñetera!!

Espero que te salga estupendo el pescaíto!!

HOPE dijo...

Menudo dia hoy, todo comenzo buscando una peluqueria para cortarme las greñas que ya parezco Villame´ el de Granjero busca esposa,luego el pescadito y el cuento de Tera, mas tarde un funeral y un adios a una amiga joven que se fue, el cancer se la llevo,era buena amiga y buena compañera enfermera, mas tarde una buena noticia, maravillosa diria yo (ya os la contare´) y luego una charla de un profesor 2Jose Maria Toro", espectacular la charla...decia él algo muy parecido a lo que tu comentas: soledad significa "edad del sol" es decir edad de la sabiduria, solo en la soledad podremos parar y ver la verdad de las cosas, pero tambien decia que soledad si, solitario no.
dulces sueños en el paraiso

Nuareg dijo...

M que te muevas en el mundo de los sentimientos, de las pasiones correspondidas, no correspondidas o mal correspondidas, pasiones al fin y al cabo.

¡Qué sería de nosotros sin ellas, y que sería de nosotros sin perlas como las que nos dedicas!

Besos, de un poquito de vino y alguna rosa

Alejandro dijo...

Me recuerda un poco a mi cuento… Quiera lo que quiera o busque o lo que busque el lobo, me lo recuerda. Desde el punto de vista del cervatillo al menos. Quizá por eso fuiste la única persona que lo leyó… Hay gente que se siente atraída por los tiborones, son hermosos, peligrosos, misteriosos… Luego hay gente que se siente sóla y acaba con un tiburón. Los primeros han nacido para que les hagan daño. Los segundos han nacido para sufrir.

Pero la mayor parte de la gente sólo tiene mala suerte, y eso se cura con el tiempo. Buena suerte Penélope…

Penélope dijo...

Eso dice un amigo mío, Nuareg, mejor sentir que no sentir, en cualquier circunstancia (menos en las cirugías, claro).

Alejandro, Tera es un personje de ficción. A mí me gustan los delfines, no los tiburones. Y de sufrir, lo mínimo (aunque soy tendente a ello, como buena masoquista que se está redimiendo). Y seguro que tu cuento lo leyó más gente. Toi segura.

Lunarroja dijo...

Sintamos pues, Penélope. Aunque ello conlleve sufrir (intentemos que sea lo menos posible, aquí otra que se está quitando...). Pero más vale eso que no sentir.

Besos admirados.

coco dijo...

Hay tantos delfines que se convierten en tiburones. Y es tan aburrido nadar. Prefiero correr. Y prefiero el reflexivo al infinitivo. Pero en fín, es lo que hay.

belona dijo...

Jooo cuantas Teras hay en el mundo, y sobretodo cuantos tiburones.