meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: PANICO EN SOL

lunes, 7 de diciembre de 2009

PANICO EN SOL



Tengo miedooooo. Ya han vuelto. Ya están aquíiiiiii. Han aparecido de repente y están por todas partes: te inundan en la puerta de tu casa, en la parada del metro, en la plaza, al cruzar la acera. Tienen la mirada como pánfila, van despacio, arrebujados, apretados unos contra otros, sin un destino concreto, caminan despacio, como movidos por hilos invisibles, te rodean a la vez, te empujan, te arrastran, no dejan un metro libre de espacio, emiten gritos, risas chillonas, ruido molesto, y son peligrosos.

Según las últimas previsiones han llegado este puente y no se irán hasta que las navidades terminen. Mi amigo Agus las llama las hordas arrebañadas. Yo por mi parte los considero los invasores del infierno.

Pueden producir, al pacífico vecino del barrio de Sol, palpitaciones, ansiedad galopante y una sofocante sensación de asfixia. El peligro de aplastamiento aumenta con el paso del día y suele ser máximo los fines de semana desde la hora de la siesta hasta las doce de la noche, se ha calculado.

Las autoridades competentes recomiendan no salir a la calle a las horas habituales y tomar caminos alternativos.

Y Sanidad ha puesto a la venta una partida especial de ansiolíticos y sedantes hasta que esto pase. No hay vacuna por el momento, aunque se sigue investigando.

Yo, por mi parte, igual me decido por la recortada.

Paciencia, Señor, dame paciencia....

2 comentarios:

Turulato dijo...

Oí ayer en un reportaje como una pareja joven no se atrevía a introducirse con el cochecito de su bebe entre la horda arrebañada...

Penélope dijo...

Porque serían medianamente normales.
Pero te aseguro que entre las hordas hay bebés, cochecitos asesinos que te golpean en la espinilla sin ningún reparo (de hecho, los padres los usan como armas arrojadidas para abrirse paso)y niños de todas las edades que no se lo deben pasar nada bien porque su horizonte visual se reduce a culos, rodillas, pies y pantorrillas.

Lo que te diga, turulato: la invasión de los ultracuerpos...