meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: PRINCIPES DEL PAPEL COUCHÉ

sábado, 4 de octubre de 2008

PRINCIPES DEL PAPEL COUCHÉ



Debido a mi estado de salud los últimos días, me he visto obligada a pasar más tiempo del habitual entre las cuatro paredes de mi casa, y las horas parecen alargarse, y entre tos y tos, me ha dado tiempo a muchos menesteres probablemente inútiles, pero no por ello menos agradables ( y diría que hasta necesarios)...a experimentar con los rulos y terminar pareciendo una diva de los años cuarenta, a hacerme yo misma la pedicura francesa, a planchar esas ropas que tenía amontonadas desde la guerra de cuba, a cambiar tres veces los muebles del salón, a leer libros de teoría teatral, y hasta a ver aburridos programas de la caja tonta donde, entre cotilleo y cotilleo, me da tiempo a seguir asombrándome de cómo está el mundo...


Ayer pude ver en uno de dichos programas, los avatares de una extraña (cuanto menos) pareja del papel couché. El le había regalado a ella, en una muestra de su profundo amor, un castillo impresionante, con fantasma y todo supongo, en no sé qué elegante lugar del mundo. Ella se mostraba feliz, con su eterna-encanto-postizo-edulcorada sonrisa, y se habían hecho unas fotos para una famosa revista en las que reproducían de manera absolutamente artificial los gestos que habitualmente suelen tenerse entre dos que se quieren. Esos, que a mi manera de entender, surgen de la espontaneidad y la frescura y no de la acuciante necesidad de mostrar al mundo que “nos queremos, os lo juramos, y os lo estamos demostrando a base de focos de 5000 vatios, flashes deslumbrantes, fotógrafos cariiiisimos y despliegue inigualable de glamour y dinero”. Lo cual me hace sospechar, claro , de la veracidad de ese sentimiento. Pero no me hagan mucho caso, yo suelo ser escéptica por naturaleza para estas cosas, y tan crédula para otras, paradójica que es una.


Pues bien, las cosas están así: chica mona, muy mona, la verdad, se hace famosa al salir en una serie de televisión de dudosa calidad pero que engancha al público español, y comienza a ser contratada para anuncios, campañas publicitarias, alguna otra película de también dudosa calidad, al tiempo que sus facciones y su cuerpo se van afinando de una manera sospecha y va mostrando decidida sus encantos, que cada vez van siendo más y hete aquí que un día chica conoce chico del mismo círculo socio-cultural (no podía ser de otra manera) y dicen enamorarse. Y venden su amor por todo el orbe, enfundados en la más ultramoderna moda de las marcas más caras, intentando llamar la atención por dondequiera que van, comprándose castillos y haciendo gala de un tren de vida, que la mayoría de los mortales sólo puede soñar con oler en las películas, y afianzando billete a billete, excentricidad a excentricidad, y sonrisa profidén a sonrisa profidén lo que creen es el símbolo de un (malentendido) triunfo personal y social.

Y qué han hecho estas personas para estar en la cumbre de una ola fantasiosa, desbordante y derrochadora, a qué han dedicado sus vidas, qué han ofrecido, qué han creado, qué han aportado al mundo, al gran mundo o a su pequeño mundo para ello??

Son actores, señores, simplemente. Y encima, malos.

Salir en una película, aprenderte unas cuantas frases, y contonear sensualmente las caderas, está visto, que da para mucho.
Y no se equivoquen por favor, que no estoy hablando de los actores de verdad. Estoy hablando de estos, y de muchos como estos. Cuyo objetivo en la vida no sé cual es, pero no lo es desde luego el sublime acto de la interpretación, la búsqueda, la investigación, la entrega a una vida de creación y autoconocimiento. El compromiso con un arte que desgraciadamente se ha visto devaluado, violado y sodomizado los últimos tiempos por una serie de payasos como estos que creen que ser guapos, quedar fotogénicos tras una cámara y ser capaces de aprenderse cuatro frases con un cierto tono dramático los convierte en actores. Y que creen que el resultado natural de todo eso es la fama, el dinero y la gloria.

Y así están las cosas. Y así están las escuelas de interpretación. Llenas de pobres muchachos y muchachas que antes pierden el culo por asistir a un casting con la fútil ilusión de hacerse famosos, que por leer a grotowsky, a artaud, a bretch, a chejov, por formarse en cuerpo y alma, por reflexionar sobre lo que es el oficio de actor y lo que significa, por aprender, con calma y dedicación, con seriedad, lo que es uno de los últimos artes vivos que quedan.

Y así estamos los demás. Aguantado mierda y más mierda en el cine, en los teatros, en la televisión, y sintiendo que, hasta en eso los valores que merecen la pena, se han perdido.

Y no sigo escribiendo, porque me están esperando. Hoy voy al teatro. En un centro cultural, ya ves. Y gratis. No son famosos, ni ganan millones, ni son la hostia de guapos, ni tienen castillos. Pero hoy voy a ver hacer teatro de verdad.

A ver si me quita la mala hostia y me reconcilio con el mundo.

Ya os contaré.




4 comentarios:

PIER BIONNIVELLS dijo...

Me gusta encontrar estos tesoros de blog..
Me ha encantado leerte,, tienes una frescura innata al escribir..
me gusta. si.
Saludos.

Penélope dijo...

Gracias, gracias!
Me llena de ilusión que a alguien le guste lo que escribo. Que al fin y al cabo, no es nada importante, sino esas simples cosas de la vida que te pasan por la cabeza.
Un saludo para tí también!

bonhamled dijo...

Offtopic: gracias por el comentario amable en mi blog.

Debo seguirte más.

Bonhamled

Turulato dijo...

Estás muy interesante cuando te cabreas. Piensas muy bien y, encima, le añades rabia.
Es como la guindilla de las angulas; esencial para que estén deliciosas.