meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: ¿HABLAMOS?

viernes, 2 de enero de 2009

¿HABLAMOS?




Componedas, estofa, alambicada, egregio, lechuguino, cornucopia, azogue, maniqueo, albedrío, expedita, columbrar, melifluo, filantropía, fatuos, adocenados, caliginosas, chambones, probidad, circunloquios, timorato, panegírico, cancerbero, ninfa egeria... Y solo llevo 212 páginas de esa preciosa novela que comienza así: “La heroica ciudad dormía la siesta.”
La Regenta.

Son palabras que apunto (como suelo hacer con todas las novelas que leo) por uno u otro motivo: porque no las entiendo, porque apenas las uso en mi conversación diaria o porque, simplemente, me parecen bellas.

Temo que en nuestro lenguaje cotidiano apenas usamos 300 palabras (algunos, muchas menos), de un idioma que contiene más de 200.000. Claro que habitualmente, y según en qué ambientes nos movamos, no vamos a andar diciendo: “Desde el antiguo azogue bajo unas tinieblas caliginosas, se columbraba un castillo egregio que era la envidia de los adocenados chambones que habitaban el pueblo”. Más o menos la cosa sería: “Desde la plaza vieja bajo unas tinieblas de la hostia, se veía un castillo que te cagas que era la envidia de los horteras panolis esos del pueblo.”

Pero bueno, salvando las distancias y la broma, la cosa es que, la verdad, hablamos mas bien poco y mal. Se nos está olvidando esta preciosa lengua que es la española (y a la que a mí, personalmente, y no sé si equivocadamente me gusta llamar: el castellano).
Yo, cuando me encuentro con alguien que sabe hablar, que sabe hablar de verdad, se me cae la baba. Y me digo: Pe, hija mía, tienes que leer más.

Hablar, lo que se dice hablar, no es difícil.
Comunicar, transmitir, hacer sentir, con gracia y con propiedad, un arte.

Creo que como todo, y en esto más que en nada, saber, te hace más libre.
Por eso, uno de los libros que con más cariño guardo, y que, afortunada o desafortunadamente uso muy a menudo es el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia.

Tambien tengo el quijote, je je, pero eso...eso es otra historia (que ya les contaré ya...es que se me está ocurriendo una cosaaa...).

8 comentarios:

Turulato dijo...

Pues decir castellano es tan correcto como decir español, aunque si lo pensamos bien también podríamos colegir que puede llamarse así a la manera en que hablan el español los castellanos, distinta a la mía, plena de condicionales.

Un usuario corriente utiliza entre trescientas y quinientas palabras, mientras que Cela, por ejemplo, mantenía que llegaba casi a las dos mil quinientas (lógicamente, no computan géneros, tiempos verbales y demás).

Lo que me ha llamado siempre la atención, después de vivir en otros países, es el cuidado e interés que ponen sus nacionales en hablar su idioma con la máxima corrección posible, convirtiendo esto es una muestra de educación.

Y es que hoy, en esta España bronca y grosera, donde prima la fuerza del poder y se ahoga la del intelecto, la Instrucción Pública es el área educativa agredida con más saña.
Es absolutamente razonable. Solo un individuo embrutecido puede ser manejado al antojo de los inmorales.

Kalia dijo...

Tienes razón. A mí también me seducen esos que hablan bien, que emplean la palabra exacta, que modulan su voz para expresarse pero lo hacen con naturalidad, los que hablan de tal modo que parece que ni les sobra ni les falta nada y que además cuentan algo que nos conquista. Palabras magníficas, pero con contenido del alma, de la mente o de la imaginación, tan vivas que nos hacen vivir con ellas.

Abrazos y que tengas un feliz año repleto de hermosas palabras.

Nuareg dijo...

Pues a mí, esas que hablan bien, también me molan, que te crees...
Independientemente de que sean rubias y lánguidas, no tiene nada que ver, seguro.

Ya en serio, me quedo con tu idea de que leer ayuda a escribir mejor, a hablar mejor, a vivir mejor ...

Leamos pues, leamos

Lunarroja dijo...

¿Te puedes creer que La Regenta es una de mis novelas?

Y también voy apuntando palabras, cuando algo me gusta mientras leo.

Lo del Diccionario de la RAE es algo más que habitual en mi vida. Aunque últimamente, más en internet. De hecho, muchas veces trabajo con esa página abierta... por si acaso.

Me encanta hablar bien, me esfuerzo en ello, y disfruto con cualquiera que también disfruta con ello.

Por ejemplo, odio los sms en abreviaturas, soy de las raras que pone hasta la comas y los puntos. Cada vez somos menos...

Besos muy académicos.
;-)

tali dijo...

Yo envidio profundamente a todas esas personas que encandilan con el habla, que comunican, que transmiten y que siempre encuentran las palabras precisas para hablar practicamente de todo...

Silvia dijo...

Totalmente de acuerdo contigo y con el resto de los contertulios. Me gustan las personas que sin afectación, hablan y comunican perfectamente, que me permiten aprender a su lado. Esas voces y esas palabras, aunque algunas se cotizan mucho, para mí valen más que el oro...
Tus palabras me han recordado un libro que leí por primera vez siendo niña y que es de mis favoritos. El paquete parlante de Gerald Durrell. En él, hay un loro llamado LORO (el acrónimo de sus iniciales), que es el Guardián de las Palabras. Las saca a pasear para que se aireen, hagan ejercicio y no se desvanezcan.
Quizás tendríamos que volvernos todos un poco guardián de las palabras...
Un abrazo y que tengas un buen año

Penélope dijo...

Gracias turu por la aclaración. Me encanta hablar del "precioso y admirado castellano".
Besos a todos y buen año también para vosotros, repletos de buenas historias y de mejores novelas.
Com dice nuareg: leamos, pues, leamos...

Nuareg dijo...
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