meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso

martes, 16 de diciembre de 2008




Abrir las puertas de un reino exangüe es difícil.
Caen los muertos por las esquinas.
La sangre seca se pega por todas partes
y es muy cansado blandir
la espada hasta el amanecer.
Un poquito de tregua, no me vendría mal.
Dejar de luchar todo el tiempo
dejar esta armadura que araña
la piel de tanto llevarla.
Abrir las puertas de un reino
amurallado durante años
es un peligro.
Corres el riesgo de que entre un bárbaro
y te diga:
te quiero.




5 comentarios:

Alejandro dijo...

El día que abras ls muralla y alguien se atreva a hacer eso, échate a temblar... Vendrán tiempos de locura, de felicidad y de tristeza, de ilusión y decepción, pero olvídate de la calma, de la tranquilidad y la tregua.

Para que alguien te diga te quiero y uno pueda escucharlo hay que estar bien fuerte; débil terminaría por agotarte.

Un saludo, me alegro de que hayas tenido tanta paciencia para leerme...

Turulato dijo...

Permíteme..
No hay armadura fiable posible; solo en sueños creemos que existe. La que sentimos despiertos es hija del miedo y usarla es más peligroso que ir desnudo, pues es veneno en estado puro.

Pedimos tregua -otra vez el miedo-, cuasi rendidos, cuando la vida nos grita desde fuera ¡ánimo!. Y es que buscamos refugio antes que camino y así no vamos a sitio alguno.

Abrirse ... No está ahí el peligro. El peligro es creer que sudar y sufrir es algo malo, cuando es el camino de la experiencia. Solo vive quien se abre a lo nuevo, lo prueba y unas veces gana y otras pierde. Experiencia.

Y en el Amor, más, todo. Elige la armadura y sufrir, miedosa, el vacío del encierro o salir, cabello al viento, arriesgándote a lo que desconoces, pero también a llenar tu vida.

Un te quiero puede dañarte. ¿Pero acaso no dañan también tus te quieros?.

Y, otra vez, ¿qué es peor, no oír nunca al amor para que no nos dañe y sufrir lo imaginado o amar el riesgo?.

La vida es muy simple. Una elección. Pero de cada uno; solo yo soy responsable y a nadie puedo culpar. Quien a otros adjudica lo suyo, muestra su carencia de carácter.

Y quien no elige, no vive.

Dr Jekyll y Mr Hyde dijo...

Juana de Arco, Juana de Arco...pues bienvenido el bárbaro ese si te dice te quiero,no? Y que no te haga sufrir...que me lo como!!!

Un saludo, encanto.

Nuareg dijo...

Hola Pe

¡Qué "strong" tu reflexión en voz alta! Ignoro si este poema es autobiográfico o no. Creo que en sí no importa, al menos para el lector que te ve desde fuera sólo reflejada en lo que escribes.

Otro cantar sería que la protagonista fueras tú. Eso me ha hecho meditar algo que oía hace años a un maestro de las letras en un curso de verano (de esos a los que iba antes de que la familia creciera). Nos hablaban de la escritura (en este caso poesía), con el argumento como tema o como problema, de las ventajas y desventajas de escribir con uno u otro origen. Vamos, que puedes escribir sobre que te deja tu novio después de haberte dejado en la realidad o hacerlo cuando llevas años sin comerte un colín.

Ninguna de las dos opciones tiene por qué ser superior a la otra, aunque se me antoja que el escritor (-actor de las letras-) perfecto es el que es capaz de escribir sobre un tema, pero haciendo creer al lector que lo hace sobre un problema.

No sé si la divagación es excesiva o si estás con el bárbaro y te parece un coñazo.

Bonito poema, by the way

Hasta otra

Penélope dijo...

Bueno, era solo un poema...
Y el bárbaro no era tan bárbaro. Resultó ser alguien con la mirada limpia y las cosas claras. Resultó que entró en mi reino...y fui feliz.
¿Realidad o ficción? Qué más da.
Era solo un poema...

Besos.