meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: LA REVOLUCION SEXUAL

lunes, 8 de diciembre de 2008

LA REVOLUCION SEXUAL




Corrían los años 60 cuando se produjo el movimiento más romántico, revolucionario y libertario que a priori había dado la historia hasta el momento. Su lema "haz el amor y no la guerra", y otros como "paz y amor" le siguieron, describiendo así el espíritu proguesista y pacífico de una generación harta de dogmas, dictaduras y conflictos bélicos.

Paralela e íntimamente unido a este movimiento, tuvo lugar el comienzo de la llamada "revolución sexual", que partió sobre todo de un país de costumbres puritanas hasta la médula, extendiendose como la pólvora a todo el orbe, abriendose así un nuevo mundo de posiblidades, encuentros no marcados por la moralidad y culpas e inhibiciones lanzadas al baul de las cosas inútiles y obsoletas. Se pasó del blanco al negro sin un verdadero proceso de preparación interior y resultó ser una explosión de desahogo y liberación, en parte beneficiosa por lo que de liberador supuso y por la ruptura que significó con las rígidas normas morales que imperaban en ese momento, pero en parte desorientadora y generadora de muchas ansiedades y vacíos afectivos.
Y lo que comenzó siendo un sano rechazo a un pensamiento rígido, antinatural, generador de conflictos y traumas, ha devenido en otro pensamiento, no menos rígido y no menos generador de otro tipo de conflictos.

Los encuentros sexuales en la actualidad parecen carecer de importancia alguna, es mercancía barata, que se desea AHORA y se satisface YA, y en la mayoría de las ocasiones se les ha desprovisto del valor más allá del mero contacto satisfactorio entre dos cuerpos para alimentar un momentaneo deseo sexual. Muchos encuentros livianos, para no caer en la "pesada carga" de conocer al otro, de relacionarse de verdad.
La cultura del des-encuentro.

Pero oh la la, resulta que no todo el mundo está preparado para desvincular de forma tan perfecta un encuentro de este tipo del mundo de afectos que puede provocar, de las ganas y deseo de continuidad, y necesidad de una relación más profunda y en no pocas ocasiones lo que dejan despues de una noche de pasión es vacío y frustación. No todo el mundo tiene tan claro que a la mañana siguiente "lo de anoche no significó nada", ni se sienten libres y desahogados con un "ya nos llamamos" o "ya nos veremos".

Hay personas cuyo deseo va más allá del momentaneo contacto sexual, personas cuyo deseo principal es "encontrarse" en el más amplio sentido de la palabra con "el otro", y resulta que deciden obviar un encuentro casual, aunque lo deseen en ese momento, en pos de conseguir el verdadero deseo que les satisfaga de verdad. Pero según la demagogia barata imperante en la actualidad si una persona se abstiene de tener un encuentro sexual con otra, y máxime si reconoce que se siente atraida sexualmente por ella, frecuentemente se la calificará de "inhibida", "estrecha", "católica moralista", o simplemente "gilipollas" por desaprovechar la oportunidad. En más de una ocasion he escuchado a hombres de mi generación explicar de forma simple y clara la causa de que un hombre dejara bruscamente de llamar o de ver a una mujer: "¿Y cuantas veces dices que salisteis? - pues..unas seis - ¿Y no follasteis nunca? -Pues...no- Claro hija mía, por eso se largó!!!!" O a grupos de amigos que se asombran de que uno de ellos haya rechazado a la tía buena de turno que se le acerca con ganas de rollito, y se mofan de él sorprendidos: pero qué te pasa,chico, estás tonto, eres marica o qué?? (En este sentido esta famosa "libertad sexual" puede ser en ocasiones mucho más tiránica con los hombres que con las mujeres).

Y así las cosas, muchas mujeres y muchos hombres de hoy día se sienten culpables de no haber aprovechado el momento de tener sexo, cuando antes la culpabilidad procedía de haberlo mantenido. Porque pareciera que la "normalidad" es eso.

Y yo me pregunto: ¿dónde queda la libertad para decidir que no haces algo, te apetezca o no te apetezca, porque sabes que a la larga no te va a satisfacer?? Uno puede abstenerse de comer caramelos todo el día y fumar si su deseo es mantener la dentadura sana, y eso a nadie le parece raro.
¿Donde queda la famosa libertad para hacer lo que te de la gana sin que te tachen de tener poca libertad o de tener prejuicios? El prejuicio es aceptar que todo vale, que nada tiene importancia y que si no follas cuando tienes la oportunidad, básicamente eres un reprimido o un imbécil.

¿Es eso la libertad sexual?


4 comentarios:

Turulato dijo...

¿Aún no estás lista?. Venía a buscarte. ¿Recuerdas?; me dijiste que nos íbamos a "canallear", a creernos que el humo, el ron y las miradas pueden borrar nuestras cicatrices.

Leí este artículo tuyo. ¿Sabes?. En 1965 mi curso terminó el Preu y comencé a ser un hombre de carrera.. Poco después Marie Claude, alumna de Nanterre, me sedujo. Ha sido la única; será que se quedó con lo poco seducible que yo tenía y luego..

Esos años fueron mi vida. Es curioso como los cuentan ahora...; hay muchos empeñados en contarme como eran las cosas que viví. ¡Babiones!.

No, no hablo de ti. Lo que narras, ocurrió; pero para algunos y no la mayoría.
La mayoría estaba compuesta por quienes no se enteraron de la misa la media y ahora cuentan como propio lo que han leído en no se donde, por aquello de no saber mirar de frente y firme.

Y la mayoría, salidos como monos, sin haber entrado nunca en coma con un beso ni perdido el norte en lo más profundo de un abrazo enamorado, andan locos ahora, que ya no pueden mantener la minga ni las tetas, por recuperar lo que no vivieron. ¡Pobres diablos..!.

Por eso, en lugar de responderte aquí, cogí la pluma y narré pobremente lo que sucedió una tarde de agosto de 1965.

The Sixties..

Penélope dijo...

Sí, será que yo y muchos como yo nos quedamos sin vivir esos años que a muchos se nos quedaron en el imaginario como mucho más sublimes y maravillosos de lo que realmente debieron ser. No sé...supongo que cada cual viviría su historia a su manera.

Te confieso que yo siempre quise ser una hippie, sobre todo en la facultad, pero se me veía el plumero. Ni me iba el drogarme, ni el sexo libre, ni los conciertos de rock masificados.

De todas formas, yo no critico esa época. Al contrario. Me parece que fue una época de reacción contra lo establecido, espontánea, natural, libre y bastante valiente.
Yo critico ESTA, que es en la que me ha tocado vivir, y en lo que se ha convertido lo que en un principio nació como un grito desesperado de libertad.
Los humanos somos así: lo fastidiamos casi todo.

Un abrazo, turulato.

tali dijo...

me ha gustado leerte. un beso

Penélope dijo...

Gracias tali. Te digo lo mismo.

Besos.