meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: MAMA, QUIERO SER MOTERA

domingo, 21 de septiembre de 2008

MAMA, QUIERO SER MOTERA


Uno de esos sueños que divagan, en ocasiones, entre las neuronas que no están siendo usadas para otra cosa. Esos que sabes que nunca vas a cumplir, porque en el fondo, no estás dispuesta a ello, pero con los que, sin embargo, te entretienes mientras disfrutas un chupa-chups o te fumas el cigarrito mirando a ninguna parte.

Hay una parte de mí que desearía ser una mujer lanzada, dura, de no-concesiones, de mirada desafiante y cigarrillo en boca mientras escucha, haciendo otra cosa, cómo alguien le cuenta algo que parece sumamente preocupante y ella le mira de pronto, de frente, y le dice con voz socarrona y media sonrisa: “¿de veras, Charlie? Me vas a hacer llorar...”.

Ser capaz de no tener miedo a la velocidad, al peligro.
Lucir de cuero negro y la melena al viento tras desenfundarse de un casco también, muy negro.
Mantener la femineidad en medio de un mundo masculino. Pero no una femineidad blanda y ñoña, rosa y mediocre. Poder ser una mujer en un mundo de hombres. Poder ser un poco hombre. ¿Por qué no?

¿Será la envidia del pene?
¿Será esa parte masculina que toda mujer lleva dentro?
¿Será simplemente que soy una snob??

Porque lo soy, no lo neguemos. Nunca conduciría una motazo, me da un miedo infantil. Y las pocas veces que he sido “paquete” he estado tan tensa y aterida que casi he terminado por hacerle heridas en la cintura al dueño de la moto, al tiempo que me rezaba toda la parafernalia católico-cristiana que aprendí en el colegio de monjas.
Pero en el fondo, me daba una envidia inmensa, y cuando me bajaba de la moto, lo hacía con la dignidad de la mujer que se enrrabieta de su propia reacción, que es un poco teatrera y exclama muy digna: “no ha estado mal el viajecito, oye”, mientras le tiemblan las piernas y un poco la voz.

Siempre me cayeron bien las mujeres valientes, decididas, fuertes por dentro y por fuera. Siempre me llamaba la atención la revolucionaria, la que fumaba, la que estaba dispuesta a saltarse las reglas. La loca de la colina.
Pero siempre terminé juntándome con “las buenas”, las sensatas, las que se preocupaban por mí y no hacían locuras.

¿Instinto de protección?...¿Cercanía de caracteres?...Quién sabe...

No me terminaré comprando una moto. Y seguiré con mis amigas y mis amigos de siempre. (A dios gracias, que siempre me vino bien un buen consejo en mis innumerables momentos de cortocircuito mental...)

¡¡Pero qué estupenda estaría en una harley davidson, guiñándole burlona el ojo al sorprendido macho en su alfa romeo de serie, y alejándome en la distancia, sonriente, segura de mí misma, como Marlon Brando en “Salvaje”... !!

1 comentario:

Patachunga dijo...

Películas.. Y a esta altura de la película, no creo que haya mucha gente que lea lo que escriba en este comentario. Así que ¡a largar!....
Hace muchísimos años yo hubiese escrito el mismo artículo que acabo de leer; cambiando mujer por hombre, claro.
Porque el hecho de tener piticlín no garantiza nada, ni que el tamaño sea el que debe ser ni que su soporte se sienta todo un hombre de rostro impenetrable y camiseta de manga corta.

Años después llegué a un sitio. Lo suficientemente duro como para que uno de mis compañeros se metiese el revólver en la boca y disparase. Y ya había montado en una Electra Glide 1200, junto con mi P 08 y mi Colt auto del 45. Respondía al tipo...

Una noche, en una carretera estrecha, se pusieron dos faros detrás. Iba solo. Aceleré, aceleraron; frené, frenaron; cambié de dirección, cambiaron. Y te preña el miedo. Te atrapa.

Sabía que había un cruce, con un puentecillo de piedra muy estrecho. Aceleré.. y justo en su embocadura crucé el coche a lo bestia, aunque choqué con el pilar de entrada. Los faros pasaron rectos con rapidez y se perdieron en la noche.

Y me quedé sentado en la hierba, temblando, con los mocos fuera.

No. Si ser hombre es difícil, ser macho es una memez inexistente. Aunque hay quien se cree que la vida es una película.