meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: series
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jueves, 19 de noviembre de 2009

FRIENDS DON'T LET FRIEND DRINK FRIENDS



Me llamaba mucho la atención la famosa saga de vampiros guapetones enamorados de inocentes muchachitas humanas del siglo veintiuno. Así que, como si de una adolescente se tratase, me dispuse a ver "Crepúsculo" en la caja tonta.
Siempre me han gustado los vampiros. No los reales, esos que chupan la energía positiva y se aprovechan de tu buena fe.
No.

Los de leyenda. Los que te muerden en el cuello y te provocan una sensación de dominio hipnótico ,con su elegancia seductora, con su exquisita y poderosa presencia de la que no puedes (ni quieres) escapar.
Ese sentimiento mezcla de miedo y placer, de dolor y gozo es la naturaleza misma del DESEO.
Que se lo pregunten a Freud...que con tanto psicoanálisis ya podría haber escrito un librito sobre "los vampiros y la fascinación que ejercen en las mujeres".

Pues bien: menudo bodrio, por-favooor!!! Esa familia excéntrica y venida a más, que vive en una mansión moderna último modelo, que se compra muebles fashion, y que escucha a Debussy...que se hacen llamar "vegetarianos" y no tienen camas en sus cuartos, ni van a restaurantes y que en sus ratos libres juegan al beisbol a cámara rápida...me dejó fría.
El guión es aburridisimo, repetitivo y totalmente predecible. Y ni la belleza del protagonista me lo hace soportable: un chico modernito, con una mirada profunda (motivo por el cual ganó el casting),que es lo único que sabe hacer delante de una cámara, terminó por desquiciarme.

Jooo, con tantisimo dinero invertido, no podrían haberse currado lo que más importa: el guión y las interpretaciones, un poquito más???


Películas como "Entrevista con el vampiro", "Drácula" de Bram Stoker, las muchas de Cristhopher Lee o el mismísimo "Nosferatu" son grandes joyas de la cinefilia vampírica, que aterrorizan , enganchan y crean una belleza morbosa sin igual.
Hay otras muchas mediocres que han pasado sin pena ni gloria por los cines del mundo, pero la fama mediática de "Crepúsculo" y, me temo, la intragable saga que viene después se ha alzado con una fama inmerecida y conseguida a base de dinero y marketing. Marketing y dinero. Y muy poco talento. Aunque la fotografía sea la hostia.
Eso sí, es una película que crea monstruos: los niñatos carentes de toda credibilidad interpretativa que de la noche a la mañana se convierten en estrellas del Olimpo capaces de provocar desmayos y sueños húmedos a los adolescentes sin criterio de medio mundo. Y que suelen terminar así, fashion victims, atontaos, snifaos en fiestas de alto standing y medio desorientaos. Eso sí, ricos. Muy ricos.

Los vampiros no desaparecerán. Y se seguirán haciendo pelis sobre estos curiosos seres. Algunas, siguen siendo fantásticas. La última adquisición: "True blood", la serie que la Cuatro comenzó a emitir a horas intempestivas y que no puedo seguir por el mismo motivo que no puedo tener perros: por mis también intempestivos horarios profesionales.
Se la recomiendo encarecidamente.

Y que vivan los vampiros.

Los de leyenda.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

SI GRAY* LEVANTARA LA CABEZA



Andaba yo ayer de guardia en mi queridisima segunda casa, magullado el cuerpo y la mente y con la falta de sueño a cuestas, que como dicen en mi pueblo "no hay guardia buena", cuando, en uno de los escasos ratos libres, ya al final del día, pudimos abandonarnos en el sofá de nuestro cuartito privado y estirar, por fin, las piernas (aun quedaba la noche). Y, como seres monográficos que somos (los médicos, quiero decir), no se nos ocurre otra cosa que ponernos a ver "Anatomía de Grey".


La verdad es que yo no soy muy asidua de series de médicos, pero nos enganchamos desde el primer minuto al capítulo llamado "Código negro".


El hospital estaba tomado por los geos debido a la existencia de un explosivo que se había quedado impactado en el estómago de un paciente y la cosa era que podía estallar en cualquier momento. El desenfreno era sublime. La organización, perfecta. Los geos, guapísimos (ese kyle chandleeeeeer!!)


Ahí estaba una crecidita Cristina Ricci tapando con su mano la herida bajo la cual yacía dicho artefacto, temblando de miedo y a puntito de una crisis de ansiedad porque si levantaba la mano se podían ir todos al mismo infierno. A su lado, (POR FIN!!), hace presencia, por vez primera en la serie (y sin que sirva de precedente) la figura de un... anestesista!!, esos seres habitualmente invisibles y supuestamente inservibles, que las pocas veces que salen en las películas, de refilón, están como pasmados en un rincón del quirófano haciendo, digamos...nada. Este señor, el anestesista, al contrario que todo el resto del elenco, es feo, viejo, y, finalmente, un cobardón que deja solos al moribundo paciente y a la aterrada chica, soltandole el ambú y allí se las apañen, mientras él se larga de la forma más vil posible. En nuestro orgullo herido, no pudimos sino soltar una buena carcajada, acostumbrados como estamos a que nuestra especialidad apenas sea conocida, pero de ahí a ser caracterizados como los fulanos cuyo trabajo no vale un pimiento morrón y los más despreocupados de la vida del paciente... Que ensañamiento, compadre.


En fin, mientras tanto, Izzie y Alex deciden que tienen las hormonas revueltas por lo tenso de la situación y se lían a lo bestia en uno de los cuartos de residentes (vamos, lo habitual cuando uno se estressa en una guardia).


Miranda está a punto de parir y monta un numerito, con 9 centimetros de dilatación, diciendo que se quiere ir a su casa (pero a esta no la llaman la atención ni le ponen la epidural, JA! no te lo crees ni tú).


Derek desoye los mandatos de abandonar el hospital y sigue operando a su paciente él solito (repito: él solito, machoteeeee!)


Meredith y Cristina, impecables y glamourosas a pesar de llevar todo el día de guardia, juegan a ser heroes y acuden al grito deseperado de la pobre chica que ha sido abandonada por el malévolo anestesista. (Chicas, sois mis heroínas).



Y entre amenazas de bomba y evacuación a lo McGyver: geos por todas partes, comportamientos heroicos, chalecos antiexplosivos, confesiones amorosas, lágrimas varias y explosión final (vamos, el día a día de un hospital).


¿Cómo quieren que vea series de médicos si cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia o un amago febril del guionista, que digo yo quién asesorará a estos señores para escribir los guiones?


Los médicos están todos buenorrísimos, la vida del residente es apasionante y novelesca, las guardias lugares de lujuria y desenfreno, los casos clínicos son extremos y disparatados, el hospital un hotel de cinco estrellas, los cirujanos perfectos adonis heroes patrios, y los anestesistas... simplemente, no existen.


Pero vamos, salvando estos detalles, la serie es creíble.
Y la banda sonora está bien.
Pero que muy bien.




*Henry Gray: anatomopatógo inglés nacido en 1825 que publicó el famoso tratado "Henry Gray's Anatomy of the human body" , el libro de Anatomía más famoso, de obligada consulta para los estudiantes de Medicina de todo el mundo. Ver artículo de "el mundo": "la otra anatomía de Gray".

sábado, 8 de noviembre de 2008

MENTES CRIMINALES


Alucinada me tienen estos muchachos que, además de polis, han debido cursar la carrera de Psiquiatría, Psicología y Criminalístca Avanzada. Yo creía que los polis eran más...”simplones”, por decirlo de alguna manera.
Pero dejando a un lado mi escepticismo acerca de la eficacia real de los análisis de conducta de las unidades de investigación policial, lo cierto es que disfruto viendo cómo con pequeños y exquisitos detalles a distancia, es decir, sin haber visto en persona al interesado, estos “héroes de la psicología moderna” logran establecer un perfil de la personalidad del analizado, averiguar sus deseos más íntimos, el origen inconsciente de sus acciones e, incluso, trazar un mapa de sus futuros y deducibles (para ellos) comportamientos. Vamos: un diagnostico psicopatológico en toda regla.

Psiquiatría de cine, que no de diván.



Estoy por mandarles una foto y un videobook, para que me realicen un test de personalidad rapidito (basado en la elección del ángulo de la cámara al filmarme, la forma de colocar el dedo meñique de mi mano derecha, cuantas veces trago saliva entre frase y frase,o el color de los lunares del pañuelo que llevo al cuello), y ahorrarme así el riñón que me cuestan las sesioncitas de psicoanálisis.

O ya puestos, podría pedirles que me den un “curso puente de psicología avanzada en 10 master class: del cine a la vida real”. ¿Se imaginan tener esa capacidad de reconocer de forma eficaz y más o menos rápida a quien tenemos enfrente, predecir sus reacciones, saber cómo va a funcionar, reconocer la auténtica motivación de sus actos, conocerle de verdad, en definitiva, sin perder tanto tiempo, ni llevarnos tantos disgustos, ni tantas decepciones?? ?? Todo un lujo que no está al alcance de la mayoría de los mortales.
Es por eso que muchos de nosotros seguiremos condenados a pronunciar la frase: ¿¿¿"cómo no me daría cuenta antes"???? (Del libro "Aprender a trompicones").

De todas maneras.... me voy a poner a hacer una tesis de la serie, a ver si se me pega algo.