meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: divagaciones de penélope
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domingo, 17 de enero de 2010

PINTAR TU PROPIO CUADRO


"UBI DUBIUM IBI LIBERTAS"
(Donde hay duda, hay libertad).

Andaba yo cotilleando la otra noche unos blogs ciertamente interesantes, por el debate y los temas que suscitaban, cuya temática principal era la defensa de la apostasía, la teoría de que Dios no existe, y mucha crítica a la Iglesia. En uno de ellos, en la columna lateral, tenías la oportunidad de responder a lo siguiente:

"¿Tú cómo te consideras?
- Ateo
- Agnóstico
- Creyente practicante
- Creyente no practicante".

Vaya...¿esas son todas las opciones???

¿Y que hay del ...- me encuentro en el camino de saber en qué creo.
O... - estoy en ello
O... - No afirmo la existencia de Dios aunque tampoco la niego, o sea que no soy atea, todavía no sé si soy creyente o no, ando meditando en ello, así que tampoco me valen las 2 últimas. En cuanto al agnosticismo...quizá sea lo que más se acerca a mi forma de pensar, no obstante, todavía no he llegado a una posición personal clara en este punto, puesto que no me atrevo a afirmar que si no puedo probar a Dios mediante una teoría racional y verificable, este Dios no existe.

Así que....¿qué soy yo? ¿Existe un palabro para definirme?.

¿Puede ser "Una persona que está buscando sus propias respuestas, simplemente"?. Gracias.

Me apetece acercarme a la esencia del cristianismo porque me gustaría conocerlo (o re-conocerlo).
Pero me apetece acercarme desde la neutralidad.
Es muy dificil acercarse si en seguida empiezas a sudar porque te das cuenta de que hay sentimientos que se contraponen a lo que se supone que deberías sentir, ideológicamente hablando, según lo que llevas en tu imaginario infantil y que fue escrito a fuego lento y tras muchos y muchos años de horadamiento mental católico-apostólico-románico.

Esto, precisamente esto, es lo que me alejó de la religión, durante unos cuantos años.

De niño, te catequizan. Te catequizan los padres. Te catequizan en el colegio. Te catequizan las costumbres familiares. Y no me refiero solo a temas religiosos. Uno es, en gran medida, lo que mama. En muchos aspectos. Es una especie de determinismo, del que es muy dificil salir. Las creencias y costumbres de un hombre, son en gran parte determinadas en la infancia: por lo que vivió, por el ambiente en que se crió, por lo que "bebió" antes incluso de aprender a hablar.

Es responsabilidad del hombre adulto, encontrar su propio camino, y no el que le marcaron sus padres o su infancia. Para quien está de acuerdo en la linea de pensamiento en la que fue educado, las cosas se hacen más fáciles. Pero esto, no siempre es así: descubrir que sientes de manera diferente a como se te crió suele generar tal conflicto que muchas veces parece más lógico seguir adelante con el equipaje que otros te han puesto. Otras veces, la reacción es totalmente contrapuesta: liberación!, rebelión!, tomar, justamente el camino contrario, autoafirmarte en tí mismo yendo en contra de todo aquello que te habían enseñado que era lo "verdadero".

Pero existe otra opción. La más complicada, para mí, pero la más enriquecedora. Esta opción comienza por tener la valentía de aceptar tus dudas, de atreverse a poner en tela de juicio todo lo que te dieron como indudable, y acercarte a ello para descubrir qué es lo que piensas tú al respecto, sin el rechazo que te produce sentirte condicionado y sin la culpa que te produce sentir la duda.
Desde cero.

Acercarse a las cosas sin juzgarlas de antemano.
Sin rechazarlas o adscribirlas a priori.
Sin el condicionamiento interior de tener que adoptar ya una postura al respecto.
Desverstirse de prejuicios.
Pintar tu propio cuadro desde un lienzo blanco. Pintar tu propio cuadro.
Ir poniendo los colores, como a tí te salga de tu alma, y a ver en qué queda esto.

Simplemente, permitirse descubrir lo que uno piensa de verdad.
Para poder ser libre.

Y así me encuentro.

Dividiendo mis días de lecturas entre "El cielo es azul, la tierra blanca", de Hiromi Kawakami, una delicada historia de amor entre una mujer de 3o y muchos años y un maduro profesor japonés,
y los Evangelios.

¿¿Se pueden creer que nunca en mi vida, y menos en mi (inevitable) pasado católico-aspostólico-romano había leído yo los evangelios con tanta curiosidad y avidez como ahora??.

Y hasta donde yo llego, no es una curiosidad ni una avidez de cristiana, católica, ex-católica, apóstata, creyente, no creyente, agnóstica, o lo que quiera que yo sea.

Es una curiosidad de... humana.

martes, 8 de diciembre de 2009

¿DESEAMOS LO QUE QUEREMOS?



Solemos caminar por el desierto de la vida intentando averiguar qué deseamos.

Y como toros desbocados corremos allá dónde nos dijeron que estaba la felicidad: nos lo dijeron en la escuela, nos lo dijeron nuestros padres, nos lo dijo la religión, nos lo dicen nuestros amigos, los libros, la publicidad, las experiencias de otros,nos lo dijeron los sabios, los necios...nos lo dictó nuestra moral, nuestra sensatez, nuestra cordura....nos lo marcaron nuestros conflictos infantiles, nuestros miedos ocultos, nuestros obstaculos inconscientes, y así hemos ido creando un universo personal contaminado por toda esa información y llegamos a creer que podemos sacar nuestras propias conclusiones.

¿Podemos?

¿Podemos llegar a saber cual es nuestro verdadero deseo? No lo que queremos aparentemente, sino lo que intuitivamente nos lleva siempre por otro camino, ese que hace que siempre terminemos en el mismo lago, cada vez que queremos llegar a la montaña que teniamos pensado subir.

De vez en cuando, te quedas mirando ese lago al que has llegado tantas veces y por tantos caminos cuando buscabas la montaña, y te da miedo. Te dices: es peligroso quedarse a vivir aquí. Aquí el ambiente es mucho más húmedo que arriba, en la montaña. Los bichos me crecerán por la casa, siempre lo dijo mi madre, y no me atreveré a bañarme en esas aguas porque a lo mejor están frías, heladas,y yo he sido siempre tan friolero... y seguro que hay peces enormes que pueden herirme, pueden herirme...
Desde aquí no veré el sol como lo vería desde arriba, ni el aire será tan puro, imposible. Desde aquí me convertiré en un hombre aburrido, sin las aventuras que me proporcionaría la montaña. Y a mi me gustan las aventuras.
Pero sin embargo,qué cosas, siempre me paro aquí, siempre llego aquí, y me quedo mirando ese lago tan precioso con el alma embelesada. Y no me iría...no me iría...pero me tengo que ir, porque lo que yo quiero (y lo quiero tanto)es vivir en la montaña que es la que me dará todo lo que siempre he soñado que quería.

Así, que finalmente, oyendo todas esas recomendaciones interiores...decides emprender el viaje definitivo a tu montaña.
Allí haces tu casa, construyes tu jardín, respiras el aire puro que anhelabas, y no tienes que metrte en el agua para pescar, puedes cazar animales de tierra, y sientes que tienes todo lo que tú querías. Lo que debía ser, según tus inclinaciones

Sin embargo, un día te das cuenta de que la gran tumbona que has construido con la madera de los bosques de tu montaña la has colocado justo en esa parte del jardín desde donde se puede ver el lago. Es pequeñito, está tan lejos...Poco a poco te vas dando cuenta de que la mejor parte del día se ha convertido en esas horas, cada vez más frecuentes, en las que te puedes relajar sentado y observar sus aguas hasta que anochece, está tan azul el lago, es tan bello...Y una cierta melancolía que no sabes achacar muy bien a que es debida te arropa cada noche cuando te vas a dormir en la cálida cama de tu casa de la montaña.

Un día, un pastor pasó por allí, y tú le convidaste a comer algo de refrigerio antes de que siguiera el camino. En medio de la charla intrascendente y amable que se produjo entre ambos, te soltó, así, de pronto, como si nada, con esa simplicidad de los hombres sabios: "Amigo, mira usted el lago con tal cariño que si no fuera porque es usted un hombre libre que ha decidido vivir en la montaña, juraría que lo que de verdad desea es vivir en él. Pero serán tonterías mías."

Un tiempo después del inquietante comentario del pastor, de noches de insomnio, de dudas y miedos, de muchas reflexones y muchos días de soledad, haces algo que nunca antes se te habría ocurrido hacer : ("¿Y por qué no"?....¿Y si...?)
Cierras la puerta de tu casa en la montaña, el aire puro, la caza por la tarde, los bosques profundos...y comienzas a bajar hacia el lago, tu lago, a ese lugar que siempre estuvo dentro de tí y que forma parte de tí. Cada vez vas más deprisa, se te te está acelerando el corazón, sigues teniendo miedo, "esto es ilógico, yo siempre he querido vivir en la montaña" Comienzas a correr, corres, corres, con cada paso sientes que estás más cerca de tu deseo, aunque todo esté en contra...corres, se te va a parar el corazón...Y al final del ultimo árbol... ahí está el lago, y resulta que te estaba esperando. Nadie ha construido su casa junto a él, porque ese espacio siempre fue tuyo, aunque tú no te habías dado cuenta. Te sumerges en sus aguas y te dan igual si hay peces peligroso, ya no les tienes miedo, no se acercarán a tí. El agua está fría, pero no tanto, y su frescor en la cara te hace sonreir como no habías sonreido nunca...es más bello incluso que antes, cuando solo mirabas. Cuando solo deseabas sin saberlo.
Es tu lago.
Tu lago.
Ese era tu deseo. Era como querías vivir.


Desear y querer no es exactamente lo mismo.
De nosotros depende la responsabilidad de averiguar nuestro verdadero deseo.
El nuestro.
Nuestro, personal e intransferible.

El que nos hará senitrnos plenos y no pegados a una vida que no es nuestra sino de otros,de nuestros miedos, de nuestra ignorancia, nuestros prejuicios, nuestras expectativas para con los demás, nuestro sentido del deber y de lo que se espera de nosotros.

Desead, sed libres.
Desead, pero sabiendo de verdad qué es lo que deseais en vuestro interior.
Ese es nuestro unico objetivo final en la vida.

El resto...todo lo demás, se da por añadidura.

lunes, 2 de noviembre de 2009

POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS


Vivo en el centro de Madrid. Las obras permanentes, la muchedumbre, la suciedad de la que nunca antes me había percatado (porque el mejor ciego es el que no quiere ver) hacen que se convierta en un acto de fe seguir queriendo vivir aquí.

Sin embargo, a veces ocurre el milagro. (Siempre hay algún pequeño milagro que hace que lo que has elegido tenga un significado).

En Atocha, al comienzo de la calle hay una iglesia en la que cada hora, fielmente, suenan las campanas. Y a las nueve en punto toca una melodía (Victoria tu reinarás....). Entonces se hace el silencio. Y solo hay música. Y nada de lo que ocurre alrededor tiene más importancia que ese momento sublime que es el sonido de su metal. Y durante unos instantes me parece estar en un pueblo, alejada del mundanal ruido. Durante unos momentos...el espejismo...

Hoy las campanas cantaban una melodía melancólica. Creo que sonaban a muerto.

Hoy he pensado en alguien que ni siquiera conocía. Y he sentido una solemnidad pasmosa de una belleza increíble.

En el centro de esta soledad ruidosa.

sábado, 17 de octubre de 2009

DAR Y RECIBIR


Cuando alguien me regala un libro, sin ningún motivo, así, porque sí, por puras ganas de regalarme un libro, el día más inesperado, y encima es un libro interesante, que alguien ha elegido expresamente para mí, me acaban de hacer el mejor regalo del mundo.

Antes tendía a preguntarme: ¿es que habré hecho algo bien? ¿Quizá sea que me lo merezco? ¿Puede que es que yo sea una persona valiosa, ya que alguien me regala algo sin un motivo más que el simple deseo de regalarme algo? Me costaba recibir "gratuitamente".

Ahora, simplemente pienso: no. No es que yo me lo merezca. Es que simplemente hay gente bella por el mundo que tiene detalles que a mí me hacen feliz. El mérito es de ellos, no mío. Y eso me llena de alegría, porque la belleza de mi pequeño mundo no depende sólo de que yo la haga bella. Es que hay gente que la embellece sin que yo haya hecho nada para ello.

Y eso significa, que el mundo, a veces, gira en el sentido correcto.
Y yo quiero dejarme mecer en ese movimiento.

miércoles, 15 de abril de 2009

BESAME, TONTO



Una foto inmensa. Gigantesca. La ultima campaña de la marca Diesel. Calculo que de más de 50 metros. Cubre la fachada de varios edificios en la céntrica plaza de sol. Como para no verla.
Caminaba distraída, pensando en mis cosas, cuando de repente...halaaaaa,de sopetón. Sin aviso ni nada. Sin entrenamiento mental previo.
Me ha dado corte sacar mi móvil para hacer una foto de la foto (no he sido la única que ha tenido tal impulso) y he decidido buscarla por internet.

La foto en sí, es buenísma.

Lo que se puede interpretar, mucho.Perversiones sexuales? Sadomasoquismo? ¿ Es un jovencito muy guapo que le está pisando la cabeza a un hombretón calvo? ¿Es su esclavo sexual? ?Quizá su amante? ¿Está fiambre y se ha caído de bruces sobre su lustrosa zapatilla o es que le está besando el pie? Ahhhh....es un fetichista enamorado de la zapatillaaa...o está jugando a yo te beso, tú me pisas?... ..Y qué hacen unos pies debajo de una mesa? Es el tercero de un trío al que se han cargado después de follar como locos? o ha sido un trío con un maniquí? Le ha dado un patatús después de que el guapo le robe las zapatillas? Qué demonios hace ahí eso???

Lo que digo: la foto da para un analisis muy interesante. Y hasta para una novela si empiezas a hacer asociaciones mentales.

Pero lo mejor de todo: que ha conseguido que me fije en la existencia de la marca.

Aunque tengo que reconocer que hay algo que no me termina de gustar. No sé muy bien que es. Quizá sea el impudor de sacar a relucir parcelas tan íntimas del ser humano para vender algo. La normalización de lo sórdido. La apuesta por la degradación. La comercialización aceptada y normalizada de la violencia psicológica.
La facilidad de ver estas (y otras) imágenes en todas partes no nos hace más humanos, ni más liberales, ni más abiertos de mente. Un niño no sabe lo que es todavía besar, pero pasará por sol y le preguntará a su madre qué significa lo que está viendo. Y cuentaselo, cuentaselo. Lo de "plantar la semillita de papá en la tripita de mamá" es ya ridículo. Ahora hay que aprenderse directamente un tratado sobre psicopatología sexual para saber responder a determinadas preguntas.

No sé si para vender zapatillas es necesario esto. Supongo que sí.

O es que me estoy volviendo mayor. O que por fin, me atrevo a pensar y a sentir lo que me da la gana.


Foto: http://www.thecooltrends.com/index.php?option=com_content&view=article&id=154

domingo, 12 de abril de 2009

CERVEZAS Y PSICOLOGIA DE GÉNERO



Cuando ví en la tele el anuncio de Heineken en el que unas mujeres se volvían histéricas de alegría al descubrir el inmenso vestidor que su amiga se había construido en su nueva casa, me sentí totalmente comprendida!!
Las tres cosas que no faltarán en mi futura casa son: un vestidor gigante, una terraza preciosa llena de plantas y de románticos bancos de madera (o un jardín boscoso en su defecto) y una biblioteca repleta de libros que cubra varias paredes. Además, también quiero un cuarto de baño grande con bañera (sin bañera, no hay trato), pasillos interminables, suelos de madera, de esa de casa antigua, que chirria al pisar, y techos altos, muy altos. Unos ventanales que lleguen al suelo, por donde el sol entre a raudales, y muchas, muchas plantas.
(Tengo una amiga que dice que ella renunciaría al vestidor por la biblioteca, pero no le doy mucho crédito, lee dentro de poco su tesis sobre “Diseño de packing y filosofía Kansai” y sospecho que está algo trastornada.)

Claro que he calculado que para ello tendré que hacer 15 guardias al mes durante 20 años, invertir en bolsa, comprar unas cuantas acciones y consultar con una medium el número premiado de la bonoloto con bote, por si todo lo anterior no es suficiente. O en su defecto apuntarme al casting de "¿Quién quiere ser millonario?"

Mientras tanto, siempre nos quedará...la cerveza. Y los anuncios de cerveza.




domingo, 5 de abril de 2009

POSESIÓN




¿No se han encontrado ustedes alguna vez en ese tipo de situación en la que , impulsivamente, no pueden parar de hacer algo? A veces, ese algo es productivo: trabajar, viajar, leer, limpiar la casa, hablar, hacer ejercicio…Y entonces, a pesar de lo impulsivo de la situación, resulta beneficioso. Otras, puede tener tintes destructivos o inútiles: fumar, pensar incesamentemente, parlotear, comerse las uñas…Y en esos casos, hay que frenar como sea.
Desde hace unos días me encuentro como poseída por las ganas de escribir. En Marzo, apenas escribí en mi blog dos tristes post, y de pronto, desde el viernes, no hacen sino venirme ideas a la cabeza, algunas brillantes, otras fantochadas, otras normalitas, pero que acuden a mí como torrentes imparables de conceptos, palabras, ideas y ganas.
¿Será esto lo que se llama inspiración?
¿O es el simple reflejo de una personalidad alternante e impulsiva?
A lo mejor, descansar temporalmente del trabajo y de las obligaciones profesionales tienen algo que ver…
En momentos así, escribiría varios post por dia. Y mil cosas más.

Pero no se me asusten: no voy a martirizarles tanto. Me contendré.

De todas formas, una duda me corroe: ¿es esta la correcta inspiración?
¿No es mejor la inspiración trabajada, la que surge a fuerza del esfuerzo diario, estable y mantenido, la de los escritores-escritores, esos que no desesperan porque durante un tiempo no tienen grandes ideas y siguen, sin embargo, escribiendo a diario?

Pero en fin, tendremos que permitírnoslo.
Al fin y al cabo, solo soy una anestesióloga con ínfulas de escritora.

Poseída, además.

Vamos, todo un poema.
Que no es poco.

viernes, 3 de abril de 2009

EL HIMNO DEL ANESTESISTA

Sí, ya sé lo que se cuenta de nosotros....Esos extraños seres que pululan por el quirófano haciendo exactamente no se sabe qué.

Hay quien me ha llegado a preguntar si para ser anestesiologo había que estudiar medicina.

Bueno...mejor nos lo tomamos a risa, qué le vamos a hacer.

Un poco de humor después de los ultimos post no nos viene nada mal.

Una colega me envió esto hace unas semanas.






Yo tengo unos días libres ahora y necesito reponerme urgentemente.

Tanto sudoku y tanto café me tienen... agotada.

jueves, 19 de marzo de 2009

ESPAÑA VA MAL



Me siento triste. Me siento perpleja.

Nos están intentando colar que el aborto podría ser legal, en cualquier situación, incluso para las menores de 18 años sin la necesidad del consentimiento paterno, hasta las 14 semanas de edad gestacional. Así. Sin más.

No he visto nada más parecido al fascismo que esto que se proponen estos personajes que tenemos por gobernantes.

Y lo digo alto y claro. Para que no queden dudas de lo que pienso.


Si total, es cosa de ná: un poco de propofol, un pinchacito, un poquito de analgesia y aquí paz y después gloria. Y a otra cosa, mariposa.
Algo así como devolver el vestido que me compré en el corte inglés en un momento de arrebato.

Mercancía barata. Finiquitable. Prescindible.

Todo menos ser consecuente con tu vida. Aunque te joda. Aunque te la cambie. Aunque no estés preparada. Aunque no fuera lo que tenías planeado. ¿Que el niño este de mierda me va a joder la vida? Pinchacito y fuera. Que soy mujer y adulta y tengo DERECHO a decidir sobre mi vida.

Ya puestos...resulta que mi jefe me está amargando la existencia, es un cabrón, un injunsto y encima me acosa. Joder, pues pinchacito y fuera. Me lo cargo también.
¿Que la vecina es una mala pécora que me fastidia la existencia con su basura, su música y su presencia? Pues nada: pinchacito y fuera.
¿Que mi novio me ha puesto los cuernos, me me ha mentido vilmente y me está causando una depresión? Pinchacito. Pinchacito. Y fuera.

¿Qué? ¿Que no es lo mismo? Cómo que no?

Que el ser humano es tal desde el mismo momento de la concepción es algo indiscutible, no es filosofía, no está sujeto a ningún debate, como no lo están muchos de los procesos fisiológicos que rigen al ser humano, LE PESE A QUIEN LE PESE. Las cosas son así, y si no se han enterado, que se enteren, que se ilustren, que lean, que lo estudien toda esa panda de analfabetos mediocres y prepotentes, pero que no intenten dar gato por liebre a la sociedad.
Que no confundan las churras con las merinas.
Que llamen al pan, pan y al vino, vino.

Que a la vida, no se le ponen plazos.

Y que si eres defensor de la misma, lo eres desde que comienza, no desde que a tí se te ponga en el bigote. A lo primero, se le llama coherencia. A lo segundo, interés, engaño, manipulación y demagogia. O simplemente, desconocimiento.

Y a partir de aquí: hablemos.

Que una persona pueda decidir sobre la vida de otra de forma caprichosa, no es de ley. Ni humana ni divina. Que venga alguien a debatirmelo.
Que eso sea permitido en una sociedad que se llama civilizada, es una bomba de relojería.
Que se diga que una mujer tiene derecho a decidir sobre la vida de su hijo,es un enunciado peligrosísimo.
Que se crea con derecho legítimo a abortar "porque de ella es su cuerpo" es simplemente una irresponsabilidad disfrazada de derecho. Una prepotencia galopante. Y una tremenda falacia.
Que unas cuantas hembras histéricas griten con las manos en triángulo que "nosotras parimos, nosotras decidimos" me pone los pelos de punta...akelarre...akelarre...

Que, en definitiva, cada día se promulgue con más liviandad que podemos echar balones fuera cuando éstos nos molestan, en vez de enfrentarnos a las consecuencias de nuestros actos, es un signo preocupante de la inmadurez emocional prevalente y da cuenta de la incapacidad psicológica de elaborar situaciones que nos son complicadas. Amén del egoísmo inherente en tal actitud que se camufla, conscientemente o no, en forma de "derecho fundamental del ser humano". Entre otras cosas.


Que no me vengan con gaitas, ni con progresismos de pacotilla.
Que no me vengan con la intención de venderme derechos ni legitimidades.
Que no me vengan con el soniquete de la libertad.
Que la libertad es otra cosa.


Que esta panda de progres que nos gobierna se preocupe más de que se extienda el uso del preservativo que de que los jovenes tengan asumido lo que es la sexualidad, lo que implica, lo que les transforma o lo que les afecta...es una irresponsabilidad suprema, una argucia política, o el evidente reflejo de la pobreza emocional reinante. Nada nuevo.


Pero que se pueda llegar a legalizar el aborto libre, simplemente, me hace replantearme muchas cosas sobre el ser humano. Y sobre el país en el que vivo.


España va mal. Muy mal.


Me suena el busca. Me necesitan para practicar un legrado de urgencia a una mujer que acaba de abortar espontaneamente. Estoy de guardia en la maternidad.
Qué ironía... A esta mujer hay que consolarla porque ha perdido a un hijo por segunda vez. Y no creo que su dolor sea comparable al de la jovencita que se ha quedado embarazada y "no le viene nada bien". Pero gracias a los políticos de ahora, a la segunda, la vida le sonreirá de nuevo en cuanto solucione lo de su..."problemilla".


Así que, disculpenme, me voy a vomitar. Digooo... al quirófano, al quirófano, que tengo que trabajar.

viernes, 27 de febrero de 2009

DE LA GATITA QUE SE METIO EN LA CAJA DE UNA OLLA A PRESION VITESSE...Y del gato que tuvo envidia




La gatita:





El envidioso:




A considerar:

- Ella fue la que se metió primero.
- El la sacó de la caja para meterse él.
- Entonces él tomó posesión de la caja.
- Ella se largó sin hacer un escándalo.
- Ella es gata.
- El es gato.

Conclusiones:

- Conclusión 1: Hay quienes no pueden aguantar las buenas ocurencias que tienen otros y usan la fuerza o lo que sea para arrebatarselas.
- Conclusión 2: Las luchas de territorios geográficos no son solo patrimonio del ser humano.
- Conclusión 3: A las mujeres siempre se nos ocurre primero.
- Conclusión 4: Debo estar muy aburrida para estar escribiendo esto.

¿QUIEN QUIERE SER PERFECTO?


Hay un síndrome, que afecta a algunas personas, que genera una gran ansiedad y sentimiento de culpa cuando se tiene la sensación de que uno no se ha comportado como “idealmente” se espera que se comporte.


Los que lo padecen se sienten interiormente obligados, aun sin darse cuenta, a ser estupendos y maravillosos en todas las situaciones, a la necesidad de ser admirados en todo su esplendor, a hacer las cosas correctamente a riesgo de que un tribunal de justicia (psicológico,claro) les condene por ello.


Estas personas suelen ser muy duras consigo mismas, no dejándose pasar una y culpándose en repetidas ocasiones, lo que las lleva, consecuentemente a ser también muy duros con los demás, a no aceptar fácilmente los errores de los otros y a mostrarse casi intolerantes con los deslices y las imperfecciones del resto.


Es el Síndrome de “Tienes-que-ser-Doña-Don–Perfecto...o Te juzgarán”.


Lo curioso de este síndrome, es que los que lo padecen parecen no poder ver que la imperfección, los errores, las pequeñas mezquindades humanas propias, las debilidades que poseen, pueden hacerles más humanos y, paradójicamente, incluso, más aceptados por el resto.

Y sobre todas las cosas, no se dan cuenta, que hay otros humanos que no están dispuestos a juzgarlos tan duramente como ellos mismos se juzgan, y que para nada están esperando que uno sea lo maravilloso que él-ella misma se están obligando a ser.

Permitirse cometer un error, permitirse sentir cosas que crees que no debes sentir (odio, rechazo, asco, atracción, deseo), permitirse poder ser humano ( bajar la guardia, equivocarse, no haber hecho bien algo, ser mediocre, ser arrogante, tener miedo, sentirse estupenda en ocasiones y aceptarlo sin verguenza, sentirse mediocre en ocasiones y no morirse por ello.....), es un alivio sagrado, es un respiro que permite vivir.


Respirar, vivir y seguir caminando.



miércoles, 25 de febrero de 2009

QUE ALGUIEN ME CORTE LA LENGUA, POR FAVOR.

No sé si es porque soy maña, porque soy impulsiva y pasional, porque mi autocontrol es para determinados temas tan inexistente como el agua en etiopía, o por qué...pero que alguien me corte la lengua, por favor.

No sé si es que me salté la clase el día que enseñaban lo que es la diplomacia, pero que me corten la lengua, por Dios.

Porque la yugular se me infla a veces más que a la Patiño, que me la corten, que me la corten.

Que me corten la lengua, o Penélope se va a ir ganando enemigos a lo largo de su atribulada vida, porque hay cosas que no me puedo callar. Y sinceramente, me da igual que venga el mismísimo dios o el presidente del gobierno a echarme la chapa, porque lo tengo que decir o reviento.

Que me la corten ya, porque a veces el enfado y la indignación que me producen determinadas situaciones hace que no diga las cosas con la calma y la amabilidad que serían precisas.

¿O sí?

Admiro a quienes mantienen la sangre fría y las palabras tranquilas ante discusiones y situaciones que enardecen el alma. Pero desgraciadamente, me estoy dando cuenta, que en esta vida hay personas que solo reaccionan ante las actitudes enérgicas y que la amabilidad y el “buenismo” (palabro que descubrí hace poco y que me encanta) hacen que te consideren una gilipollas o una blanda. Y nada más lejos de la realidad.

Y así sucede que el que se calla y habla por detrás es el bueno, y el que habla a la cara y se enfrenta, es el malo malísimo. Mecagüentó.

Tengo que encontrar ese punto medio en el que decir las cosas que considero que hay que decir, pero justo en su momento, con la contundencia necesaria y con la claridad suficiente para que queden claritas, pero que nadie se sienta herido.

Así que, que alguien me corte la lengua.

O, qué demonios, que no me la corten!. Que la vida es muy corta para ir haciendo bilis gratuitamente.

Puestos a elegir, prefiero ser una maña impulsiva que actúa desde el corazón (a veces equivocadamente), a una cobarde que pega la puñalada por la espalda.

Lo malo es que sin diplomacia no se llega tan lejos.

O simplemente, es que se llega a otro lugar.




(PD: es obvio que estoy enfadada, aunque el motivo de mi enfado no es menester comentarlo aquí. Para el siguiente post ya se me habrá pasado y podremos centrarnos en las relaciones sentimentales de las tortugas australianas. Mucho más interesante, dónde va a parar).

martes, 17 de febrero de 2009

ATRAPADO POR SUS PENSAMIENTOS


Sepharad pensaba mucho. Pensaba todo el tiempo.
A veces, podía pasarse horas pensando, incluso mientras hacía otras cosas.
Pensaba tanto, que un un día, sin que él lo notase, sus pensamientos comenzaron a salirse de su cabeza en forma de ramas de un árbol centenario, y empezaron a rodearle la cabeza, el cuello, los brazos; bajaron por la cintura, las caderas, le envolvieron los muslos, las rodillas y llegaron hasta los pies. De sus pies, sus pensamientos siguieron creciendo y alargándose por el suelo, hasta alcanzar las paredes de su cuarto, por donde treparon, invadiéndolo todo, hasta el techo, saliéndose de la habitación y enroscándose por todos los objetos que se cruzaban.
Cuando se quiso dar cuenta, los pensamientos de Sepharad habían tomado vida propia y se anclaban fuertemente en el mundo que le rodeaba, dificultandole la capacidad para moverse, para caminar, incluso para respirar.
Cuando Sepharad asumió que había caído presa de sus propios pensamientos y de que estaba inmovilizado, siguió pensando, pero esta vez, toda su atención se centró en cómo librarse de esas ramas que le ahogaban.
Pensó cortarlas, pero apenas podía mover los brazos para alcanzar un objeto cortante y cuanto más pensaba, más fuertes se hacían las ramas y más se extendían.
Pensó zafarse, retorcerse, pero el espacio entre las ramas y su cuerpo era ínfimo y no le permitía apenas movimiento.
Quiso morderlas, pero las ramas eran gruesas, sólidas, fruto de horas y horas de pensar.
Asustado por la imposiblidad física de escape, decidió que tal vez si hablaba con ellas, si dialogaba, si negociaba, las ramas desaparecerían, o retornarían a su cabeza. Comenzó a hablar, pero nada ocurrió. Para hablar tenía que pensar, pensaba mucho, pensaba en qué decir, en cómo decirlo, en lo que pasaría si no funcionaba, en lo primero que haría cuando quedara libre. Y como no paraba de pensar (porque Sepharad pensaba mucho, pensaba todo el tiempo), las ramas, en vez de desaparecer, seguían creciendo, alargándose, haciendose más fuertes e invadiendo ya todas las estancias de su casa.

Horrorizado ante la visión de su casa convertida en una selva de ramas entrelazadas, gruesas y fuertes, y ante la realidad de que se encontraba en una carcel y que no le quedaba mucho tiempo,empezó a llorar, a llorar desconsoladamente, a llorar sin pensar en nada. Porque ya no le quedaban fuerzas.

Mientas lloraba, rendido, vacío de todo pensamiento, cansado y agotado de pensar, las ramas comenzaron a retroceder, lentamente. Y cuanto más lloraba, y menos pensaba, más retrocedían.
Tanto lloró y tan poco pensó, que finalmente, las ramas terminaron por desaparecer por el mismo punto por donde habían asomado: por su cabeza.

Pero Sepharad no se había dado cuenta.

Cuando ya no le quedaba lágrimas, creyendo que era el final, abrió los ojos, y vió su casa limpia. Vió su cuerpo liberado. En silencio, en el silencio más grande que nunca había sentido, se dio cuenta de que el no pensar le había hecho liviano. Y le había salvado.

Desde aquél día, Sepharad solo piensa lo necesario.
Cuando nota que alguna rama le empieza a sobresalir de su cabeza, se relaja, deja de pensar y escucha música.

Y aunque cree que pensando menos está perdiéndose algo, la verdad es que sólo gana cosas. Gana claridad de pensamiento, gana paz, gana ocurrencias, y, paradójicamente, gana hasta soluciones a sus problemas.

Pero siempre tiene que tener cuidado de no pensar en exceso, porque no quiere volverse a sentir atrapado por sus pensamientos.

Desde entonces, los que le conocen, dicen, que Sepharad parece un hombre más contento.

lunes, 2 de febrero de 2009

LOS GOYA



O ese extraño fenómeno del mundo de la cinefilia patria que cada año se sigue vistiendo de un saborcillo carca a pesar de querer parecer muy progre. Lo cómico no pasa de ser patético. Lo glamouroso se queda en pasable, cuando no en ostentoso y hortera. Y el intento desesperado de crear dinamismo en la gala se ahoga en un rictus estático y robotizado que abuuuuuurreeeeeeee.

Menos mal que este año el señor Corbacho sólo paseó su buscada horterez de trajes imposibles y chistes de mal gusto en un único sketch. El resto del tiempo, fue esa gran actriz, Carmen Machi, quien intentó, sin conseguirlo, poner algo de sensatez en una ceremonia que está maldita por no sé qué designios maléficos.



De nuevo se lamió el lugar donde la espalda pierde su casto nombre a figuras de renombre internacional como Benicio del Toro y la omnipresente Penélope Cruz. España sigue perdiendo los papeles y babea ante todo lo que triunfa fuera. Porque vamos a ver: ¿De verdad, con la mano en el corazón, es Penélope la mejor actriz de reparto de todas las interpretaciones que ha habido en el cine español a lo largo de este año?? Que baje Dios y lo vea.


Y ese Benicio,al que no dejaban de echar piropos como si no hubiera otro actor más guapo y mejor, que como che no tiene precio, pero que parecía alelado cuando subió a decir su discurso, me dejó patidifusa. Algo que me inspiró un sentimiento tipo: “tío, estás buenísimo, pero la has jodido al hablar. Estoooooo.....me voy al baño, sabes? es que no me aguanto.”, típica excusa para librarte del tipico pelmazo de la fiesta. Dios mío, cuántos mitos se caen en cuanto hablan. Y dicen que los actores son intelectuales...


Las divas parecen no saber caminar en sus tacones sin una rigidez ridícula por miedo al batacazo, y hasta para decir dos frases, sigue habiendo quien se equivoca (y, suelen ser actores, es lo que más gracia me hace). A Alberto San Juan parece que le han dado un bono en la gala, a él y a su afectada forma de hablar. Menos más que este año nos libramos de la arenga anti-guerra y se limitó a decir, gracias a dios, dos frases. Los besos en la boca no pueden faltar, por Dios, cuando ya a nadie impresionan y el ingenio de la novedad brilla por su ausencia.


Lo de la presidenta es de risa. Parece que siempre tiene el trasero escocido y su expresividad al leer un papel es parecida a la de un pato con gripe mirando un cuadro. Pero a ella se lo vamos a perdonar. Carece de la maravillosa cualidad de la “interpretación”, puesto que no es actriiiiiz.


España cuenta con buenos guionistas, unos más conocidos que otros. Películas que lo avalan, haberlas hailas. Entonces...por qué los Goya parecen un guión de terror de tercera cada año, en los que la imposibilidad de hacer algo brillante e ingenioso nos decepciona cada vez y nos deja perplejos a propios y extraños??


Las caras de los invitados lo dicen todo. Caras de aburrimiento, de hastío, de “por dios que acabe ya o en su defecto que-me-saquen-un-primer-plano-que-estoy-estupenda”, me confirman que todos están pensando en la juerga posterior. Y hacen bien. Después de la tortura, el fiestón. Unas rayitas, unos cubatitas, unos cuantos mutuos e hipócritas halagos empalagosos, y unas cuantas más puñaladas por la espalda, un “a ver si pillo a esta” o “si le lamo el culo a este otro para que me contrate” y entre risas y gruñidos, sonrisas falsas y envidias contenidas, qué estupendos somos y qué contentos estamos todos de habernos conocido.


En fin: es lo que hay. No da pa’más. Este es nuestro mundillo del cine español.
Menuda panda. Así nos va.
Y algo que me repatea profundamente: que Carmen Machi se atreva a hacer un comentario irónico y despectivo acerca de la creencia en Dios y lo ridículo de la misma, así, por toda la jeta, y que la gente le ría la gracia, es lo más. Que yo sepa ser actor no está reñido con ser creyente o ser católico (aunque la moda dicte lo contrario). El respeto que toda esta gente grita a los cuatro vientos cuando puede, deberían aplicárselo, en primer lugar a lo que ellos se atreven a despreciar con tanta desfachatez.


¿Qué?
¿Que soy muy crítica??
No, hombre no. Solo hago un favor a la sociedad embrutecida y borreguil que nos rodea. Y por hacer de abogado del diablo, que falta hace. Ni la alfombra verde será nunca como la roja de los Oscars, ni Penélope es la gran actriz que todo el mundo se empeña en repetir, ni los Goya ni muchos de los payasos que participan en el evento de marras conocen todavía eso que tan desesperada y afanosamente se empeñan en poseer: el Glamour.
Y ya ven que de cine, lo que se dice de cine, no he hablado. Porque eso, se lo dejo a los entendidos. Pero es que hay mucha morralla que le sobre al cine español.

martes, 27 de enero de 2009

ALUCINOSIS

Una tienda con sabor hippie en la plaza Santa Cruz, al lado de Sol. Un clásico que no cierra ni en domingo. Un lugar mágico.
En la puerta, el dependiente habitual está charlando con una chica rubia que no había visto nunca. Debe ser nueva en la tienda. Él, pelo largo ondulado, botas de cuero puntiagudas, cadenas de plata en cuello y muñecas, mirada cautivadora, y ese no-sé-qué salvaje e inasible de hombre que no se ata a nadie y que sabe mover muy bien sus caderas y sus manos mientras te susurra palabras de amor que el viento se llevará pasada la noche de pasión. Se desprende en el ambiente que va a haber temita entre ellos.
Me sonríe cuando entro. Me mira a los ojos. Siempre lo hace. Es muy amable. Tentadoramente guapo. Peligrosamente accesible. Eternamente inaccesible.
Calamaro canta una canción de desamor y algo se empieza a remover en mi interior.
El ambiente huele a incienso.
Me paro en una vitrina y unos colgantes étnicos de plata y piedras captan toda mi atención.
De repente, solo puedo ver el mar, una hoguera, jóvenes charlando sobre la arena, la luna velando a la juventud que baila, que ríe, que fuma. Pieles morenas. Pies descalzos. Manos que se entrelazan. Y toda la noche por delante.
De repente estoy en otro lugar.
No es madrid. Es formentera.
Es la vida bohemia.
La luna. La playa. Los sueños hippies. Días de de vino y rosas, de amores efímeros.
De eternos veranos.
La emoción de esas noches en la que todo puede pasar. La magia de la aventura.


Me voy a ir. Porque creo que me estoy ahogando.
Salgo de la tienda, les digo adiós.
La rubia no me dice nada. El me despide con esa sonrisa que hace temblar las piernas.


Dejo a Calamaro cantando, y yo salgo a la calle. El ruido de los coches y las prisas de la gente me recuerdan de forma insultante que todo ha sido una alucinación.
Que este es el mundo que elegí. Respiro hondo el frío helador de Madrid.
Hay que comprar algo para cenar antes de que cierren. Y acostarme pronto. Mejor me ovido de melenas atractivos y de vidas bohemias que nunca supe vivir.


Mañana trabajo.

martes, 20 de enero de 2009

ON-OFF

Fenómenos off-on. ¿Nunca les ha pasado? Pues así funciono yo. Estoy en medio de un periodo “off” en cuanto a determinados temas se refiere. Y en uno “on” para otros varios. Es por eso que no escribo.
Off: cerrado hacia afuera: autismo existencial: silencio.
On: abierto hacia adentro: reflexión: tiempo de autoconocimiento.
Lo cual se traduce en abandono temporal del blog.

Aunque hoy vengo hiperactiva (se me pasará pronto). Por eso escribo. Son las 23:00h y acabo de llegar del hospital. 14 horas non-stop en un quirófano hacen que o te vuelvas una zombie o te vuelvas hiperactiva. El equipo es estupendo. Todo ha salido bien.
Lo único que espero es que la señora tenga una calidad de vida mejor que la que hubiera tenido de no operarse. Así lo creo. Así lo deseo.

Mientras tanto Obama toma posesión y ofrece una alternativa real con la cual ha entusiasmado a medio mundo. Desfile casi mesiánico, por lo que puedo ver en las noticias de la noche. Palabras que llegan. Debates que se suceden. También él quiere ofrecer una calidad de vida mejor.

Esta noche, todo suena a esperanza.

martes, 6 de enero de 2009

DIA DE REYES

Una buena comida, y una mejor compañía. Una conversación inagotable y una camarera afanosa que se encuentra en la disyuntiva de invitarnos a otro chupito o largarnos de una puñetera vez del restaurante.
El frío helador en la calle. La calidez de una sobremesa.
Un buen vino que hace que olvide mis problemas terrenales.
Y todo eso sin fumar. Porque llevo 3 dias sin fumar y estoy más guapa que nunca.
Bajo los efectos del alcohol me propongo celebrar mi cumpleaños haciendo una fiesta por todo lo alto en mi casa.
Mañana pensaré con más serenidad.
Claro. Lo de siempre.
Aiñññññ....Mañana volveré a ser la mujer sensata que soy.
Pero qué buena estaba la pasta con setas!! Y el vinito blanco, Dios..
Y ese baño, con ese sombrero bajo el suelo, bajo una alfombra de cristal...a quién se le ocurre...Yo quiero tener una casa así. Hecha de sueños, y de pequeños poemas...
De zapatos verdes y sombreros de fiesta bajo los pies...

No pretendo que me entiendan...

Soy dificil de entender...

viernes, 2 de enero de 2009

¿HABLAMOS?




Componedas, estofa, alambicada, egregio, lechuguino, cornucopia, azogue, maniqueo, albedrío, expedita, columbrar, melifluo, filantropía, fatuos, adocenados, caliginosas, chambones, probidad, circunloquios, timorato, panegírico, cancerbero, ninfa egeria... Y solo llevo 212 páginas de esa preciosa novela que comienza así: “La heroica ciudad dormía la siesta.”
La Regenta.

Son palabras que apunto (como suelo hacer con todas las novelas que leo) por uno u otro motivo: porque no las entiendo, porque apenas las uso en mi conversación diaria o porque, simplemente, me parecen bellas.

Temo que en nuestro lenguaje cotidiano apenas usamos 300 palabras (algunos, muchas menos), de un idioma que contiene más de 200.000. Claro que habitualmente, y según en qué ambientes nos movamos, no vamos a andar diciendo: “Desde el antiguo azogue bajo unas tinieblas caliginosas, se columbraba un castillo egregio que era la envidia de los adocenados chambones que habitaban el pueblo”. Más o menos la cosa sería: “Desde la plaza vieja bajo unas tinieblas de la hostia, se veía un castillo que te cagas que era la envidia de los horteras panolis esos del pueblo.”

Pero bueno, salvando las distancias y la broma, la cosa es que, la verdad, hablamos mas bien poco y mal. Se nos está olvidando esta preciosa lengua que es la española (y a la que a mí, personalmente, y no sé si equivocadamente me gusta llamar: el castellano).
Yo, cuando me encuentro con alguien que sabe hablar, que sabe hablar de verdad, se me cae la baba. Y me digo: Pe, hija mía, tienes que leer más.

Hablar, lo que se dice hablar, no es difícil.
Comunicar, transmitir, hacer sentir, con gracia y con propiedad, un arte.

Creo que como todo, y en esto más que en nada, saber, te hace más libre.
Por eso, uno de los libros que con más cariño guardo, y que, afortunada o desafortunadamente uso muy a menudo es el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia.

Tambien tengo el quijote, je je, pero eso...eso es otra historia (que ya les contaré ya...es que se me está ocurriendo una cosaaa...).

miércoles, 31 de diciembre de 2008

31 DE DICIEMBRE.


Es extraño que yo, aborreciendo como lo hago las fiestas “oficializadas” del calendario, tenga una curiosa simpatía por esta fecha.

Desde hace años guardo una relación bastante especial con la noche del 31 de diciembre. Es un momento que me reservo para mí, mientras me viene a la mente todo lo que me ha pasado durante el año, pero siempre, con una extraña sensación de calma en el alma.

Hoy, vuelvo a repasar mentalmente, con cierta melancolía plácida, mucho de lo transcurrido en este 2008:
Una apendicitis aguda, la visión de un quirófano “desde el otro lado”. Mi sonrisa justo antes de quedarme dormida mientras entregaba confiada mi cuerpo a otras manos. El miedo. La gratitud. Y una cicatriz perenne en mi vientre.
Los amigos que lo siguen siendo, y los que creí que lo eran.
Los días malditos, los hombros caídos, la dificultad de andar.
Los momentos de gloria. La sonrisa en mi boca y la luz en la mirada. Los días de vino y rosas. Los malos tiempos. Malas comidas, mucho tabaco, demasiadas guardias.Demasiadas ausencias.Una neumonía. La mujer que me cuidó como solo una madre sabe hacerlo. Mis múltiples firmes decisiones de dejar de fumar que nunca cumplí. Mi buena salud, a pesar de todo.
La desaparición de mi familia teatral. Una obra que nunca se llevó a cabo. Muchos días de ensayos. Un escenario vacío. Mucho esfuerzo. Demasiada ilusión.
La aceptación de la facilidad con que algunas personas pueden romper los vínculos. La decepción. El dolor. El cansancio de vivir.
Formentera. Su sol. El silencio entre las sabinas y ese mar que ya se ha quedado grabado en mi memoria a fuerza de atardeceres.
El amigo que se fue. Mi ultimo encuentro con él. Aquél batido de fresa, aquella conversación despreocupada. Madrid, una tarde cualquiera. La muerte, tan irónica.
La llegada al mundo de Carmen. Sus ojitos. Su sonrisa. La soledad. Las ganas de ser amada. Los besos que me dieron. Los besos que no me dieron.
Lo que cuesta hacerse mujer. Las lágrimas. La ternura. La guerra interior. La paz interior. Mis gatitos. Un blog...
Y algún poema.



Un año intenso.


Algo más que esto: la vida.
Algo menos que esto: la vida.


Y tanto por llegar. Siempre, tanto por llegar.




Feliz 2009 a todos.

lunes, 29 de diciembre de 2008

HOY TOCA VIVIR

Hoy al salir de la guardia me he dejado las llaves de mi casa en la cerradura de mi taquilla en el hospital. Mañana vuelvo de guardia. Otras 24 horas viendo dramas humanos y horas interminables en los quirófanos. Sin parar.

Hombre de 70 años reintervenido 3 veces de urgencia en 7 días por complicaciones quirúrgicas y un cancer gástrico que está ganando la batalla a la ciencia, al amor de su familia y al empeño de todos. Una hija que pierde los estribos, que nos grita, que se encara, que nos demanda que su padre viva. La rabia. La impotencia. Me gustaría gritar con ella. Prometerle que esta vez todo va a salir bien. Pero no puedo. La rabia. La impotencia también son nuestras.
Sin embargo, me limito a a relatarle las posibles complicaciones anestésicas de una operación tan delicada. La miro a los ojos: "Haremos lo que podamos. Le llevamos al quirófano en 5 minutos".
Maldigo mientras voy hacia el quirófano. Mierda, mierda, mierda!!!
Buenos cirujanos, un buen hospital, la tecnología más avanzada. Y la vida que se nos escapa entre los dedos.
Algunas veces, sale bien. Sí. Muchas veces sale bien. Algunas veces sale una de la guardia con una sensación de alivio por la certeza de que esto merece la pena. De que funciona.
Otras, con el eco de las palabras de rabia de una hija retumbando en los oidos. La constatación de que no siempre podemos. La impotencia en los bolsillos del pijama, junto al fonendo y al vademecum. El cansancio físico. Las ojeras.
La cabeza tan llena, que te dejas las llaves de tu casa en la taquilla del hospital. Y un trozo de piel en las paredes del quirófano.
A lo mejor es que no quiero irme. A lo mejor es que no quiero llegar.

No sé por qué me ha afectado tanto esa mujer. Si a menudo vemos casos así...
Mi casero me salva la vida. Tiene otras llaves. No soportaría volver al hospital a recogerlas hoy. Me las guardan.

Mañana vuelvo. 24 horas más entre esas paredes.
Hoy toca recuperarse, comprar comida, arreglar la casa. No creo que tenga fuerzas físicas mas que para lo primero. Puede parecer poco apasionante. Pero es simplemente, que hoy toca seguir viviendo. Hoy toca la vida!

Entonces, por qué lloras por lo que no tienes, por lo que echas tanto de menos...
De qué te quejas penélope...de qué te quejas. Si hoy te ha tocado de nuevo la lotería.

Si hoy...Hoy a tí, te ha tocado la vida.
Que la disfrutes.