meta name='verify-v1' content='pwiMUB28RJ4hiCr1EXENhHkHqJz4luG0BcIKSmW7UJk=' /> penelope en el paraiso: del hospital y otras historias
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sábado, 29 de mayo de 2010

ADIOS,ADIOS



Hay momentos que no hay que utilizar para hacer cajas de embalaje o empezar a reorganizar todas las cosas que has guardado durante años en el hogar vivido. Aunque la prisa impone.
Hay momentos que son necesarios para respirar, para meditar, para acordarte y grabarlos en la memoria, para escribir cosas tan necesarias e importantes como la vida misma.
Por eso estoy escribiendo, a pesar de toda la vorágine que se me viene encima. Justo en el momento menos apropiado. O no.
Ayer tuvimos la fiesta de despedida de nuestro hospital. Somos "los mayores" y nos vamos. Nos toca irnos. Se acaba una etapa. Toca un cambio.

Ayer nos dieron un abrazo, en el más amplio sentido de la palabra. No me emocioné, porque la alegría y la buena onda me protegieron. Pero me emociono ahora, escribiendolo. No es efecto de la resaca, porque no la tengo. Ni del sentimentalismo, que aborrezco. Es porque ayer todos nuestros compañeros del hospital nos transmitieron a los "despedidos" un cariño y una delicadeza que nos llegó al alma. Debo reconocer que no soy muy fan de las celebraciones, las cenas con más de 3 comensales, o las despedidas. Y sin embargo,qué a gusto estuve.

Ayer me volví a mi casa con una varita mágica, una historia(dedicada)de Amélie Nothomb, un vídeo en el que todos éramos estrellas, y la posibilidad de una aventura extrema metida en una cajita de 10 x 10 cm. También me regalaron alegría, energía positiva, buen rollo y bastante dosis de cariño.
Todo eso, en un marco incomparable y a la a luz mágica de la luna llena.

Así que necesito escribirlo.
Las cajas, los traslados, la organización y las prisas de la vida cotidiana...pueden esperar.

Gracias.

Adiós, compañeros de guardias, recuerdos intensos, adjuntos que me enseñaron con cariño, coerres de fatigas, enfermeras, auxiliares, todos, momentos de gloria y momentos de fracaso, adiós a estos años duros, inciertos, bellos, estos 4 años de hospital de batalla, adiós a esas noches sin dormir, a las risas, a las lágrimas, a las personas que nos tocó cuidar, a los que nos cuidaron.

Adiós. Hasta pronto.

Hola, vida nueva.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

FASES PSICOLOGICAS DE UNA GUARDIA DE REA


1. Fase preguardia o también llamada "del culo prieto": la del día anterior.
Sabes lo que te espera en la Reanimación, sabes que está llena (22 pacientes) y sabes lo malitos que están.
Agravada por la ola de histeria colectiva sobre la gripe A que hace que las UVIs estén llenas, que la Unidad de Agudos esté llena y que la Rea esté petada.
Estado de ánimo encogido durante las 24 horas previas.

2. Fase aguda hiperdinámica o de "resignación vivencial": las primeras 6-8 horas de guardia. Por la mañanita.
Te pones las pilas, te tomas 2 o 3 cafés y crees tenerlo todo bajo control. En esta fase existen periodos lúcidos en los que eres consciente de lo que te espera pero son borrados de forma sistemática por un pensamiento fantasioso-defensivo: "puede que no sea tan terrible después de todo...".
Inocente...

3. Fase de las complicaciones múltiples: las siguientes 8 horas; cuando se han marchado todos los compañeros y la REA se queda para ti solita y tu adjunto de turno. Comienza la fiesta. Los pacientes se empiezan a poner malos, te llaman 5 enfermeras a la vez, hay que bajar a hacer el TAC Craneal del paciente al que no se le hizo por la mañana y recibes una llamada de la planta de cirugía para subir a valorar a un paciente que "respira mal". Y repito: todo eso a la vez, y en repetidas ocasiones.
Te quieres cortar las venas.

4. Fase "religioso-existencial": No te has llegado a cortar las venas porque no te ha dado tiempo de coger ni un bisturí, te tomas un bocadillo a las once de la noche y te das cuenta de que todavía te quedan por hacer la mitad de los comentarios y coger una vía central. A todo esto te vuelven a llamar, esta vez de urgencias para ingresar un politrauma y te avisan que dentro de 1 hora ingresa otro paciente que tardará en salir del quirófano.
Comienzas a rezar todas las oraciones que sabes, prometes ser buena y no decir mentiras y creer de nuevo en dios, pero por el susodicho, que ocurra un milagro.

5. Fase del "deterioro mental progresivo". De la una de la mañana a las 8 de la mañana. Intentas tenerlo todo bajo control. Pero te viene el ingreso de la madrugada, el paciente de la 6 se pone fatal, los ordenadores se bloquean, las enfermeras, que están tan agobiadas como tú te siguen llamando, con algunas te echas ya risas tontas por no llorar y comienzas a decir tonterias de las que eres consciente pero no puedes evitar.

6. Fase del "espejismo de la serenidad". Durante el pase de guardia a las 9 de la mañana. Tus compañeros han regresado frescos, con fuerzas, y hasta huelen bien. Te sientas (durante una hora entera!! por fin!!) para contar todo lo ocurrido durante la guardia y ves la luz al final del tunel.

7. Fase de la "euforia del fin de guardia". Acabas de terminar la guardia. Las ojeras te llegan a Cuenca y a pesar de no haber dormido en 24 horas te quedan fuerzas para salir a desayunar con tus compas y notas que hablas demasiado y demasiado rápido.

8. Fase del "moco que se pega por las paredes". Te cuesta salir del hospital, te quedas hablando con cualquiera que te cruces por el camino, vuelves 3 veces a la REA porque se te han olvidado unos apuntes, un libro, el móvil... y te prometes repasar las indicaciones de la monitorización de la Saturación Venosa Central en el paciente séptico en cuanto llegues a casa.

9. Fase de "la pérdida final de fuerzas". Ocurre durante el regreso a casa. La espalda se te va doblando lentamente, el bolso te pesa el triple que ayer, te das cuenta de que te has quedado dormida en el autobús y la gente con la que te cruzas te mira raro.

10. Fase de "moco que se pega al sofá". Te has prometido echarte a la cama pero te da por ponerte a escribir en el blog las fases psicológicas de una guardia y a perder el tiempo navegando por internet sin saber muy bien qué buscas. Fantaseas con la posibilidad de dejar este trabajo y embarcarte para Cuba para formar una banda de jazz-latino.

11. Fase del "coma profundo". Finalmente caes rendida en la piltra porque las fuerzas te han abandonado definitivamente y te levantas a las 7 de la tarde como si te hubieran dado una paliza. No has comido y te das cuenta de que no hay comida auténtica en la nevera. Te terminas comiendo un sandwich de lo primero que pillas.

12. Fase del "pero-ya-se-me-ha-pasado-este-día-y-qué-he-hecho?".
Sin comentarios.
A dormir que mañana toca currar.

13. Fase del día postguardia. Estás atontada y te preparas a encoger de nuevo el culo que pasado mañana te toca otra vez guardia.

martes, 20 de octubre de 2009

MÉDICO ERES, MÉDICO TE MORIRÁS


No puedo evitarlo. Casi me muero cuando he leído esto, que, con toda mi jeta, he transcrito de este blog: http://ecjpr.blogspot.com/.
Es que es tan verdad...


Sabes que eres médico cuando...

Te levantas a las siete el fin de semana, aunque no tienes que ir a trabajar.
El sonido de la marcha atrás de una furgoneta te hace palpar el bolsillo para sacar el busca.
Sientes que falla algo si no tienes un examen en ciernes.
Ves "Hospital Central" y sientes vergüenza ajena.
No te puedes relajar.
Puedes dominar un libro de 300 páginas en dos días.
Siempre estás cansado.
Escribes más de mil palabras por día.
Miras a una mujer en pelotas en la playa, y lo primero que ves es la cicatriz de la cesárea.
Siempre llevas un boli encima, aunque estés saliendo de fiesta.
No tienes vida privada.
Te olvidas de afeitarte / cortarte el pelo.
Te llevan al quinto pino para que veas a / hables con alguien.
Te despiertan a las cuatro de la mañana para que firmes un papel.
No tienes privacidad.
Piensas que tienes una enfermedad que estás estudiando ahora.
Se espera que lo sepas todo.
No entiendes a qué se refiere la gente cuando hablan de "olor a hospital".
Puedes ver los intestinos de alguien y tener hambre.
La frase anterior no te da asco.
Se supone que puedes estar en dos sitios a la vez.
No puedes acordarte de qué comiste ayer, pero consigues recordar los resultados de las analíticas de cada paciente que tienes.
Estás leyendo esto.



Y lo mejor:


¿Por qué salir con un médico?

Por...

El estetoscopio.
Te pueden hacer una consulta gratuita.
Te ahorras la vergüenza de ir a tu médico de cabecera por una cistitis.
¡Son inteligentes!
Conocen muy bien la anatomía (saben qué funciona, dónde y cómo).
¡Juguemos a médicos y enfermeras!
Están entrenados para escuchar.
Saben cómo te sientes... ¡o al menos lo fingen bien!
Siempre tienen alguna anécdota curiosa que contar.
Te ofrecen un pañuelo cuando vas a llorar (es un reflejo).
Pueden estar despiertos toda la noche si quieres que lo hagan.
¡Artículos de propaganda de los laboratorios!
Saben lo que quieres oír, y lo dicen.
Siempre intentan vestir bien.
Consiguen que los eches de menos, porque siempre están currando.
¡Juguemos a médicos y enfermeras!


¿Alguien se anima?...

martes, 1 de septiembre de 2009

UNA HABITACION DE HOSPITAL


La oscuridad me arropaba como una madre, y aunque la habitación era desoladora (una vieja cama de hospital maltrecha por los años, dos toallas limpias a sus pies, un aparador triste lleno de papeles emborrononados y algún bolígrafo olvidado ya sin tinta, una lámpara de aluminio rota reparada con esparadrapo, paredes descorchadas y una rejilla justo encima del espinazo por donde salía una aire helador), tuve todavía un rato para acurrucarme entre las sábanas y taparme con 3 viejas mantas de lana que llevaban bordado el logotipo del hospital. Eran las 4 de la mañana. Desde fuera llegaban los sonidos de las enfermeras que transitaban por el pasillo, las alarmas de los monitores y ruidos inconexos varios que no lograba identificar. En la paz relativa de ese mi agujero personal por esa noche, logré relajarme por fin unos momentos, aflojar los músculos, cerrar los ojos y dejarme llevar.

Y de pronto sentí.
Súbitamente.

Unas inmensas ganas de llorar, una soledad abrumadora, emociones retenidas, la sensación de no saber hacia dónde iba mi vida o de dónde quería que fuera.
Lloré como hacía tiempo que no lo hacía, a borbotones, rezando para que la enfermera no llamara a mi puerta en ese momento para interrumpir ese estado sagrado en el que el hombre conecta a veces consigo mismo, en el que se le permite flaquear y dejar la rigidez a un lado, en el que afloran a la conciencia, y a los ojos emociones bien guardadas durante el día cuando las fuerzas te mantienen alerta y en lucha.
No sé muy bien por qué lloré. Pero sé que me hizo mucho bien.
Creo que me quedé dormida después.

Hasta que sonó la puerta y me levanté desorientada. “Clara ha vomitado 2 veces, le pongo un zofrán?”. “Sí, pónselo”. “Eduardo sigue nervioso a pesar del haloperidol, te lo digo por si su enfermera viene luego” “De acuerdo, si no se calma, que me llame. Alguna otra cosa?”. “No, todo está bastante tranquilo”. “Gracias”.

Acto seguido fui al baño y al encender la luz me vi en el espejo. Menudo susto.
Llevaba el rímel corrido, unas ojeras hasta Cuenca, y el pelo revuelto. “Si no se ha infartado al verme, es que es de piedra”.

Me volví a la cama y me quedé profundamente dormida.

Había que reponer fuerzas.
Que a las 9 era el pase de guardia.

Y 20 pacientes críticos que contar.

viernes, 3 de abril de 2009

EL HIMNO DEL ANESTESISTA

Sí, ya sé lo que se cuenta de nosotros....Esos extraños seres que pululan por el quirófano haciendo exactamente no se sabe qué.

Hay quien me ha llegado a preguntar si para ser anestesiologo había que estudiar medicina.

Bueno...mejor nos lo tomamos a risa, qué le vamos a hacer.

Un poco de humor después de los ultimos post no nos viene nada mal.

Una colega me envió esto hace unas semanas.






Yo tengo unos días libres ahora y necesito reponerme urgentemente.

Tanto sudoku y tanto café me tienen... agotada.

jueves, 19 de marzo de 2009

ESPAÑA VA MAL



Me siento triste. Me siento perpleja.

Nos están intentando colar que el aborto podría ser legal, en cualquier situación, incluso para las menores de 18 años sin la necesidad del consentimiento paterno, hasta las 14 semanas de edad gestacional. Así. Sin más.

No he visto nada más parecido al fascismo que esto que se proponen estos personajes que tenemos por gobernantes.

Y lo digo alto y claro. Para que no queden dudas de lo que pienso.


Si total, es cosa de ná: un poco de propofol, un pinchacito, un poquito de analgesia y aquí paz y después gloria. Y a otra cosa, mariposa.
Algo así como devolver el vestido que me compré en el corte inglés en un momento de arrebato.

Mercancía barata. Finiquitable. Prescindible.

Todo menos ser consecuente con tu vida. Aunque te joda. Aunque te la cambie. Aunque no estés preparada. Aunque no fuera lo que tenías planeado. ¿Que el niño este de mierda me va a joder la vida? Pinchacito y fuera. Que soy mujer y adulta y tengo DERECHO a decidir sobre mi vida.

Ya puestos...resulta que mi jefe me está amargando la existencia, es un cabrón, un injunsto y encima me acosa. Joder, pues pinchacito y fuera. Me lo cargo también.
¿Que la vecina es una mala pécora que me fastidia la existencia con su basura, su música y su presencia? Pues nada: pinchacito y fuera.
¿Que mi novio me ha puesto los cuernos, me me ha mentido vilmente y me está causando una depresión? Pinchacito. Pinchacito. Y fuera.

¿Qué? ¿Que no es lo mismo? Cómo que no?

Que el ser humano es tal desde el mismo momento de la concepción es algo indiscutible, no es filosofía, no está sujeto a ningún debate, como no lo están muchos de los procesos fisiológicos que rigen al ser humano, LE PESE A QUIEN LE PESE. Las cosas son así, y si no se han enterado, que se enteren, que se ilustren, que lean, que lo estudien toda esa panda de analfabetos mediocres y prepotentes, pero que no intenten dar gato por liebre a la sociedad.
Que no confundan las churras con las merinas.
Que llamen al pan, pan y al vino, vino.

Que a la vida, no se le ponen plazos.

Y que si eres defensor de la misma, lo eres desde que comienza, no desde que a tí se te ponga en el bigote. A lo primero, se le llama coherencia. A lo segundo, interés, engaño, manipulación y demagogia. O simplemente, desconocimiento.

Y a partir de aquí: hablemos.

Que una persona pueda decidir sobre la vida de otra de forma caprichosa, no es de ley. Ni humana ni divina. Que venga alguien a debatirmelo.
Que eso sea permitido en una sociedad que se llama civilizada, es una bomba de relojería.
Que se diga que una mujer tiene derecho a decidir sobre la vida de su hijo,es un enunciado peligrosísimo.
Que se crea con derecho legítimo a abortar "porque de ella es su cuerpo" es simplemente una irresponsabilidad disfrazada de derecho. Una prepotencia galopante. Y una tremenda falacia.
Que unas cuantas hembras histéricas griten con las manos en triángulo que "nosotras parimos, nosotras decidimos" me pone los pelos de punta...akelarre...akelarre...

Que, en definitiva, cada día se promulgue con más liviandad que podemos echar balones fuera cuando éstos nos molestan, en vez de enfrentarnos a las consecuencias de nuestros actos, es un signo preocupante de la inmadurez emocional prevalente y da cuenta de la incapacidad psicológica de elaborar situaciones que nos son complicadas. Amén del egoísmo inherente en tal actitud que se camufla, conscientemente o no, en forma de "derecho fundamental del ser humano". Entre otras cosas.


Que no me vengan con gaitas, ni con progresismos de pacotilla.
Que no me vengan con la intención de venderme derechos ni legitimidades.
Que no me vengan con el soniquete de la libertad.
Que la libertad es otra cosa.


Que esta panda de progres que nos gobierna se preocupe más de que se extienda el uso del preservativo que de que los jovenes tengan asumido lo que es la sexualidad, lo que implica, lo que les transforma o lo que les afecta...es una irresponsabilidad suprema, una argucia política, o el evidente reflejo de la pobreza emocional reinante. Nada nuevo.


Pero que se pueda llegar a legalizar el aborto libre, simplemente, me hace replantearme muchas cosas sobre el ser humano. Y sobre el país en el que vivo.


España va mal. Muy mal.


Me suena el busca. Me necesitan para practicar un legrado de urgencia a una mujer que acaba de abortar espontaneamente. Estoy de guardia en la maternidad.
Qué ironía... A esta mujer hay que consolarla porque ha perdido a un hijo por segunda vez. Y no creo que su dolor sea comparable al de la jovencita que se ha quedado embarazada y "no le viene nada bien". Pero gracias a los políticos de ahora, a la segunda, la vida le sonreirá de nuevo en cuanto solucione lo de su..."problemilla".


Así que, disculpenme, me voy a vomitar. Digooo... al quirófano, al quirófano, que tengo que trabajar.

miércoles, 25 de febrero de 2009

MORIR, DORMIR...TAL VEZ SOÑAR...


Quien dijo que dormir era morir
que se perdía la vida si dormía
que ya dormiría cuando muriera...

mezclaba dos verbos
sagrados y contundentes

tan a la vida ligados


como es

que sin descanso no hay vida
y que no hay vida sin muerte.





(De una saliente de guardia
que cometió el error de tomarse
una coca cola y dos cafés
por la mañana.
¡Dita sea!!).




Cuadro: "La Dormeuse", Tamara de Lempicka.

martes, 20 de enero de 2009

ON-OFF

Fenómenos off-on. ¿Nunca les ha pasado? Pues así funciono yo. Estoy en medio de un periodo “off” en cuanto a determinados temas se refiere. Y en uno “on” para otros varios. Es por eso que no escribo.
Off: cerrado hacia afuera: autismo existencial: silencio.
On: abierto hacia adentro: reflexión: tiempo de autoconocimiento.
Lo cual se traduce en abandono temporal del blog.

Aunque hoy vengo hiperactiva (se me pasará pronto). Por eso escribo. Son las 23:00h y acabo de llegar del hospital. 14 horas non-stop en un quirófano hacen que o te vuelvas una zombie o te vuelvas hiperactiva. El equipo es estupendo. Todo ha salido bien.
Lo único que espero es que la señora tenga una calidad de vida mejor que la que hubiera tenido de no operarse. Así lo creo. Así lo deseo.

Mientras tanto Obama toma posesión y ofrece una alternativa real con la cual ha entusiasmado a medio mundo. Desfile casi mesiánico, por lo que puedo ver en las noticias de la noche. Palabras que llegan. Debates que se suceden. También él quiere ofrecer una calidad de vida mejor.

Esta noche, todo suena a esperanza.

lunes, 29 de diciembre de 2008

HOY TOCA VIVIR

Hoy al salir de la guardia me he dejado las llaves de mi casa en la cerradura de mi taquilla en el hospital. Mañana vuelvo de guardia. Otras 24 horas viendo dramas humanos y horas interminables en los quirófanos. Sin parar.

Hombre de 70 años reintervenido 3 veces de urgencia en 7 días por complicaciones quirúrgicas y un cancer gástrico que está ganando la batalla a la ciencia, al amor de su familia y al empeño de todos. Una hija que pierde los estribos, que nos grita, que se encara, que nos demanda que su padre viva. La rabia. La impotencia. Me gustaría gritar con ella. Prometerle que esta vez todo va a salir bien. Pero no puedo. La rabia. La impotencia también son nuestras.
Sin embargo, me limito a a relatarle las posibles complicaciones anestésicas de una operación tan delicada. La miro a los ojos: "Haremos lo que podamos. Le llevamos al quirófano en 5 minutos".
Maldigo mientras voy hacia el quirófano. Mierda, mierda, mierda!!!
Buenos cirujanos, un buen hospital, la tecnología más avanzada. Y la vida que se nos escapa entre los dedos.
Algunas veces, sale bien. Sí. Muchas veces sale bien. Algunas veces sale una de la guardia con una sensación de alivio por la certeza de que esto merece la pena. De que funciona.
Otras, con el eco de las palabras de rabia de una hija retumbando en los oidos. La constatación de que no siempre podemos. La impotencia en los bolsillos del pijama, junto al fonendo y al vademecum. El cansancio físico. Las ojeras.
La cabeza tan llena, que te dejas las llaves de tu casa en la taquilla del hospital. Y un trozo de piel en las paredes del quirófano.
A lo mejor es que no quiero irme. A lo mejor es que no quiero llegar.

No sé por qué me ha afectado tanto esa mujer. Si a menudo vemos casos así...
Mi casero me salva la vida. Tiene otras llaves. No soportaría volver al hospital a recogerlas hoy. Me las guardan.

Mañana vuelvo. 24 horas más entre esas paredes.
Hoy toca recuperarse, comprar comida, arreglar la casa. No creo que tenga fuerzas físicas mas que para lo primero. Puede parecer poco apasionante. Pero es simplemente, que hoy toca seguir viviendo. Hoy toca la vida!

Entonces, por qué lloras por lo que no tienes, por lo que echas tanto de menos...
De qué te quejas penélope...de qué te quejas. Si hoy te ha tocado de nuevo la lotería.

Si hoy...Hoy a tí, te ha tocado la vida.
Que la disfrutes.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

SI GRAY* LEVANTARA LA CABEZA



Andaba yo ayer de guardia en mi queridisima segunda casa, magullado el cuerpo y la mente y con la falta de sueño a cuestas, que como dicen en mi pueblo "no hay guardia buena", cuando, en uno de los escasos ratos libres, ya al final del día, pudimos abandonarnos en el sofá de nuestro cuartito privado y estirar, por fin, las piernas (aun quedaba la noche). Y, como seres monográficos que somos (los médicos, quiero decir), no se nos ocurre otra cosa que ponernos a ver "Anatomía de Grey".


La verdad es que yo no soy muy asidua de series de médicos, pero nos enganchamos desde el primer minuto al capítulo llamado "Código negro".


El hospital estaba tomado por los geos debido a la existencia de un explosivo que se había quedado impactado en el estómago de un paciente y la cosa era que podía estallar en cualquier momento. El desenfreno era sublime. La organización, perfecta. Los geos, guapísimos (ese kyle chandleeeeeer!!)


Ahí estaba una crecidita Cristina Ricci tapando con su mano la herida bajo la cual yacía dicho artefacto, temblando de miedo y a puntito de una crisis de ansiedad porque si levantaba la mano se podían ir todos al mismo infierno. A su lado, (POR FIN!!), hace presencia, por vez primera en la serie (y sin que sirva de precedente) la figura de un... anestesista!!, esos seres habitualmente invisibles y supuestamente inservibles, que las pocas veces que salen en las películas, de refilón, están como pasmados en un rincón del quirófano haciendo, digamos...nada. Este señor, el anestesista, al contrario que todo el resto del elenco, es feo, viejo, y, finalmente, un cobardón que deja solos al moribundo paciente y a la aterrada chica, soltandole el ambú y allí se las apañen, mientras él se larga de la forma más vil posible. En nuestro orgullo herido, no pudimos sino soltar una buena carcajada, acostumbrados como estamos a que nuestra especialidad apenas sea conocida, pero de ahí a ser caracterizados como los fulanos cuyo trabajo no vale un pimiento morrón y los más despreocupados de la vida del paciente... Que ensañamiento, compadre.


En fin, mientras tanto, Izzie y Alex deciden que tienen las hormonas revueltas por lo tenso de la situación y se lían a lo bestia en uno de los cuartos de residentes (vamos, lo habitual cuando uno se estressa en una guardia).


Miranda está a punto de parir y monta un numerito, con 9 centimetros de dilatación, diciendo que se quiere ir a su casa (pero a esta no la llaman la atención ni le ponen la epidural, JA! no te lo crees ni tú).


Derek desoye los mandatos de abandonar el hospital y sigue operando a su paciente él solito (repito: él solito, machoteeeee!)


Meredith y Cristina, impecables y glamourosas a pesar de llevar todo el día de guardia, juegan a ser heroes y acuden al grito deseperado de la pobre chica que ha sido abandonada por el malévolo anestesista. (Chicas, sois mis heroínas).



Y entre amenazas de bomba y evacuación a lo McGyver: geos por todas partes, comportamientos heroicos, chalecos antiexplosivos, confesiones amorosas, lágrimas varias y explosión final (vamos, el día a día de un hospital).


¿Cómo quieren que vea series de médicos si cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia o un amago febril del guionista, que digo yo quién asesorará a estos señores para escribir los guiones?


Los médicos están todos buenorrísimos, la vida del residente es apasionante y novelesca, las guardias lugares de lujuria y desenfreno, los casos clínicos son extremos y disparatados, el hospital un hotel de cinco estrellas, los cirujanos perfectos adonis heroes patrios, y los anestesistas... simplemente, no existen.


Pero vamos, salvando estos detalles, la serie es creíble.
Y la banda sonora está bien.
Pero que muy bien.




*Henry Gray: anatomopatógo inglés nacido en 1825 que publicó el famoso tratado "Henry Gray's Anatomy of the human body" , el libro de Anatomía más famoso, de obligada consulta para los estudiantes de Medicina de todo el mundo. Ver artículo de "el mundo": "la otra anatomía de Gray".

miércoles, 19 de noviembre de 2008

LA MALDICION DEL CABLE

No ha hecho falta que viaje a lo más profundo del Vietcong para saber lo que se siente estando en la jungla. Hoy casi me rompo la crisma al tropezar con la maraña de obstáculos que se me interponían al intentar llegar a mi paciente. Tratar de enfrentarse a cables, cablecitos, tubos varios, alargaderas, aparatos infames y demás objetos que parecen estar puestos ahí para dificultarnos el paso como si de armas demoníacas se trataran es todo un arte que uno ha de tratar de ir refinando con los años.

Hacerse invisible, aprender a retorcerse, a reptar, a doblarse, para pasar sin torcerse el cuello o hacerse un esguince por la enmarañada muralla de esos enemigos omnipresentes, y más cuando hay urgencia, es una asignatura pendiente de la actual “aparatología” moderna en la que la transmisión de datos depende de cables y más cables.


No por nada los anestesiólogos hemos bautizado a este estrés que nos producen los cables como “el síndrome del spaghetti”.

Espero que dentro de unos años, estas imágenes de quirófanos llenos de lianas desaparezcan como lo hicieron los grandes dinosaurios, y las transmisiones de datos del estado de los pacientes se realicen por otros medios, digamos, virtuales: ondas electromagnéticas, archivos bluetooth, o transmisiones via satélite. Todo menos esta tortura endemoniada que nos cuesta más de un juramento diario en la poco relajada de por sí práctica diaria de nuestras profesiones.

Si hay alguna mente brillante por ahí que tenga alguna solución al respecto....por dios, que exponga su proyecto al mundo. Se ofrece candidatura a los premios Nobel...

jueves, 25 de septiembre de 2008

REFLEXIONES DESDE EL HOSPITAL

Ha sido una semana dura. Dura. Intensa.


La vida y la muerte no siempre son esas marcas tangibles que quedan registradas en la pantalla de un monitor: frecuencia cardiaca, tensión arterial, saturación de oxígeno...La vida y la muerte son también estados de ánimo, lugares donde habitar, donde crecer o donde estancarse. Dar la vida no es solo saber reparar un corazón. Es también mirar a los ojos del otro. Querer saber de su sufrimiento. Hacerle saber que sabes.


Simplemente, ser personas.









La vida o la muerte.
Tan simple como un instante.
Tan fina la frontera
como una sonrisa
a destiempo
como el saludo no dado
la pereza en la escucha
la mirada a otra parte.
La vida, si me tienes en cuenta.
Si te fijas. Si me ves.
La muerte, si me ignoras
compañero.
Llámame por mi nombre, hazme persona
déjame ser,
hazte cargo de mi lamento.
Vida, vida.

Dame la vida.
Que para la muerte

para esa,
siempre hay tiempo.


---



Imagen: http://www.interventional-cardiology.org/imagenes/CIRUGIA%20CARDIACA.jpg

sábado, 20 de septiembre de 2008

UNA MUJER DE PROVECHO



- Mamá, mamá, he terminado el curso con notable. Notable! Mis coleguis han “pinchao” todas y, ya sabes qué duro ha sido este año, verdad? Ayyyyy....estoy tan agotadaaaaa....pienso que me merezco una recompensa. No crees?

- Pues claro, hija. Estamos muy orgullosos de ti. Dinos qué es lo que quieres, porque tu padre y yo hemos decidido hacerte un regalo.

- Sí mamuchi?? Ay, que bien...pues lo que yo necesito...son unas tetas nuevas. Los chicos no me miran, y yo me siento fatal. Estoy tan triste...

- Claro, hija, claro, si ya lo venía yo pensando hace un tiempo...así no se puede. Tú tienes que lucir espectacular. Que luego, viene el tío paco con las rebajas, y mira que si te quedas soltera y entera...qué desgracia, nena, qué desgracia....
Y, por cierto: no has pensado retocarte la nariz? Has salido un poco a tu padre, y ya sabes que siempre ha tenido una señora napia...

- Ay, mami, mami, qué buena eres. (Y yo, qué buenorra voy a estar!)

- Hija mía, hay que hacer de ti una mujer de provecho. Y por mí no ha de quedar.

- ¿Una mujer de provecho, dices?

- Sí, cariño. Una mujer de verdad. Una mujer de los pies a la cabeza. Guapa, elegante, espectacular, la envidia de todas las demás. Sólo así atraerás a un hombre que merezca la pena, hija, para casarte con él y darle hijos. Y así ,ser respetada y admirada por todo el mundo.

- Ah, claro, mami. ¿Y qué es un hombre que merece la pena?

- Pues cariño, que pareces tontita, un hombre tan guapo, tan elegante y tan espectacular como tú. Con un buen apellido y con un buen trabajo. O, al menos, con lo segundo. Que gane mucho dinero. Y que te mantenga en una casa enorme, preciosa, y te de la vida que toda mujer elegante debería llevar.

- Ay, mami...ojalá, ojalá....ya me siento dichosa sólo de pensarlo....Mami: dice Laurita que ella quiere ser poeta.

- Poeta????

- Sí. Se pasa el tiempo leyendo y discutiendo con otras acerca de cosas que no entiendo mucho. Va a conciertos raros, y le gusta el teatro. Está enamorada de un chico que está en la universidad y estudia biología. Quiere trabajar y ser independiente. Y sus padres le han regalado un cuaderno precioso para que escriba.

- Dios Santo, hija mía, poeta? teatro? Biologíaaaa??? Independiente? Un cuaderno?? Con qué gente te juntas tú, cielo, qué pérdida de tiempo....Y dime: cómo tiene las tetas tu amiga?

- Pues no sé, mami. Pequeñas, supongo...

- Ves mi vida?? Tu amiga nunca llegará a nada que merezca la pena en la vida.

- Pero...

- No hay peros, preciosa. Tú hazme caso. Tienes mucho que aprender. Y ahora, arreglate, que nos vamos a que te hagan una limpieza de cutis. Te ha salido un grano horrible en la frente.



Foto de la estupenda: http://100x100bella.blogspot.com/2007/09/cirugia-estetica-sin-bisturi.html

lunes, 8 de septiembre de 2008

EPIDURAL




Muchas mujeres "en estado de buena esperanza" se sienten inquietas y preocupadas por saber cómo y qué sentirán llegado el momento del parto. Todo el mundo ha oído hablar de la epidural, y en muchas de estas mujeres se crean dudas, miedos y preguntas acerca de esta técnica.
La epidural es una técnica de analgesia en el parto, muy eficaz, pero no infalible (es decir: a veces falla a pesar de haberla aplicado correctamente). Se trata de una técnica "a ciegas" (es decir, no hay aparatos de visión directa para comprobar por dónde estamos pinchando, sino que la técnica y la comprobación de su efectividad son datos puramente ánatómicos y clínicos), en la que la experiencia del médico anestesiólogo, la propia anatomía de la paciente, y la colaboración por parte de ésta (debe poder permanecer muy quieta y en determinada postura que es ciertamente incómoda) favorecerán la correcta aplicación y funcionamiento. Se debe realizar bajo estrictas condiciones de asepsia (lavado quirúrgico de manos, uso de gorro, mascarilla, paños estériles, desinfección previa de la zona y uso de material estéril desechable), con la mujer tumbada de lado o bien sentada, y ser realizada por médicos especialistas en Anestesiología y Reanimación.
Tiene unas contraindicaciones absolutas y otras relativas (como todo procedimiento médico) y posibilidad de complicaciones leves, moderadas o graves. Es decir: no es ninguna tontería. Pero si funciona (y lo habitual es que lo haga), la calidad del parto mejora de una manera notable, desapareciendo o atenuandose el dolor de las contracciones en el proceso de dilatación y parto.
Hasta hace pocos años, esta técnica sólo podía obtenerse en determinadas clínicas, generalmente privadas y tenía un costo económico nada desdeñable para la paciente.
Hoy en día,la mayoría de los hospitales públicos la ofrecen a sus pacientes de forma absolutamente gratuita.
Son requisitos previos, como en todo procedimiento o técnica quirúrgica, que la paciente firme su consentimiento por escrito a la aplicación de esta técnica, y todas las dudas han de ser respondidas por el especialista responsable de la realizaciónd de la técnica.
No existe la obligación por parte del médico de ponerla (es decir: el parto no es una "enfermedad" y por tanto la epidural no es una indicación sin equa non para que éste transcurra con normalidad), lo cual significa que si el médico o médicos de la guardia están en ese momento atendiendo una urgencia vital de otra paciente, primará esto último, y en ocasiones, aunque escasas, el parto proguesará y puede no dar tiempo a la colocación de la misma
También el médico puede negarse a ponerla en determinadas situaciones (aparte de las, claro está, existencia de contraindicaciones en que caso de que las haya): como por ejemplo,la negativa de la paciente a firmar el consentimiento escrito, o la falta de colaboración por parte de ésta.

No les recomiendo que intenten informarse de forma detallada de la técnica exacta de lo que significa una epidural (y por ello yo no lo voy a explicar aquí) puesto que las bases anatómicas y el mecanismo de actuación sólo llegarán a entenderse si se tienen unos conocimientos exhaustivos de neuroanatomía ,anatomía del aparato osteoarticular, y fisiología de la anestesia locoregional entre otros mucho que sólo se pueden obtener tras varios años de estudio, por eso considero inútiles las páginas web donde se trata de dar al público en general este tipo de información hiperespecializada que no hace sino aturdir y crear confusión. Por eso les enlazo a este sitio donde la información proporcionada es la que usted necesita, en caso de que tenga interés real.

De todas formas, si usted va a ser una próxima candidata a analgesia vía epidural, sólo le recomiendo que esté tranquila y que confíe en los profesionales que le rodean. Que dentro de poco, otra vidita se encontrará acompañando a la suya y eso es lo que más importa.

http://www.dmedicina.com/edicion/diario_medico/dmedicina/mujer/es/desarrollo/986342.html







Foto: http://www.zonalibre.org/blog/mitribuurbana/archives/embarazadas-uruguay.jpg