Corrían los años 60 cuando se produjo el movimiento más romántico, revolucionario y libertario que a priori había dado la historia hasta el momento. Su lema "haz el amor y no la guerra", y otros como "paz y amor" le siguieron, describiendo así el espíritu proguesista y pacífico de una generación harta de dogmas, dictaduras y conflictos bélicos.
Paralela e íntimamente unido a este movimiento, tuvo lugar el comienzo de la llamada "revolución sexual", que partió sobre todo de un país de costumbres puritanas hasta la médula, extendiendose como la pólvora a todo el orbe, abriendose así un nuevo mundo de posiblidades, encuentros no marcados por la moralidad y culpas e inhibiciones lanzadas al baul de las cosas inútiles y obsoletas. Se pasó del blanco al negro sin un verdadero proceso de preparación interior y resultó ser una explosión de desahogo y liberación, en parte beneficiosa por lo que de liberador supuso y por la ruptura que significó con las rígidas normas morales que imperaban en ese momento, pero en parte desorientadora y generadora de muchas ansiedades y vacíos afectivos.
Y lo que comenzó siendo un sano rechazo a un pensamiento rígido, antinatural, generador de conflictos y traumas, ha devenido en otro pensamiento, no menos rígido y no menos generador de otro tipo de conflictos.
Los encuentros sexuales en la actualidad parecen carecer de importancia alguna, es mercancía barata, que se desea AHORA y se satisface YA, y en la mayoría de las ocasiones se les ha desprovisto del valor más allá del mero contacto satisfactorio entre dos cuerpos para alimentar un momentaneo deseo sexual. Muchos encuentros livianos, para no caer en la "pesada carga" de conocer al otro, de relacionarse de verdad.
La cultura del des-encuentro.

Pero oh la la, resulta que no todo el mundo está preparado para desvincular de forma tan perfecta un encuentro de este tipo del mundo de afectos que puede provocar, de las ganas y deseo de continuidad, y necesidad de una relación más profunda y en no pocas ocasiones lo que dejan despues de una noche de pasión es vacío y frustación. No todo el mundo tiene tan claro que a la mañana siguiente "lo de anoche no significó nada", ni se sienten libres y desahogados con un "ya nos llamamos" o "ya nos veremos".
Hay personas cuyo deseo va más allá del momentaneo contacto sexual, personas cuyo deseo principal es "encontrarse" en el más amplio sentido de la palabra con "el otro", y resulta que deciden obviar un encuentro casual, aunque lo deseen en ese momento, en pos de conseguir el verdadero deseo que les satisfaga de verdad. Pero según la demagogia barata imperante en la actualidad si una persona se abstiene de tener un encuentro sexual con otra, y máxime si reconoce que se siente atraida sexualmente por ella, frecuentemente se la calificará de "inhibida", "estrecha", "católica moralista", o simplemente "gilipollas" por desaprovechar la oportunidad. En más de una ocasion he escuchado a hombres de mi generación explicar de forma simple y clara la causa de que un hombre dejara bruscamente de llamar o de ver a una mujer: "¿Y cuantas veces dices que salisteis? - pues..unas seis - ¿Y no follasteis nunca? -Pues...no- Claro hija mía, por eso se largó!!!!" O a grupos de amigos que se asombran de que uno de ellos haya rechazado a la tía buena de turno que se le acerca con ganas de rollito, y se mofan de él sorprendidos: pero qué te pasa,chico, estás tonto, eres marica o qué?? (En este sentido esta famosa "libertad sexual" puede ser en ocasiones mucho más tiránica con los hombres que con las mujeres).
Y así las cosas, muchas mujeres y muchos hombres de hoy día se sienten culpables de no haber aprovechado el momento de tener sexo, cuando antes la culpabilidad procedía de haberlo mantenido. Porque pareciera que la "normalidad" es eso.
Y yo me pregunto: ¿dónde queda la libertad para decidir que no haces algo, te apetezca o no te apetezca, porque sabes que a la larga no te va a satisfacer?? Uno puede abstenerse de comer caramelos todo el día y fumar si su deseo es mantener la dentadura sana, y eso a nadie le parece raro.
¿Donde queda la famosa libertad para hacer lo que te de la gana sin que te tachen de tener poca libertad o de tener prejuicios? El prejuicio es aceptar que todo vale, que nada tiene importancia y que si no follas cuando tienes la oportunidad, básicamente eres un reprimido o un imbécil.
¿Es eso la libertad sexual?


