
A pesar del frenetismo que me consume, ayer me dio tiempo (tiempo que no tenía pero ya me habían sacado las entradas) para ir a "PLATONOV" en el María Guerrero. Si tenemos en cuenta la vorágine vital que me acompaña, que tengo la cabeza bloqueada por mil cuestiones y que al sacar 40 euros del cajero me los dejé allí y me largué tan campante, de lo que me dí cuenta fue de que las 3 horas que duraba la representación fueron las 3 unicas horas del día en las que no estuve pensando en más de 5 cosas a la vez. Y eso fue un alivio.
Fue una representación grata, bien actuada, muy lejos del Chéjov que estamos acostumbrados a ver, quizá porque el autor escribió este texto 15 años antes del resto de sus obras y según nos comentó Pere Arquillué, el actor que interpreta a Platonov y con el que estuvimos charlando después en el subsiguiente y necesario bar de cañas, la obra original dura 9 horas representada y ha tenido que ser acortada muchísimo, con lo cual ahora dura 3 (tela).
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Me ha gustado bastante, quizá porque esta obra, amén de la posible mejor o peor critica que pueda hacerse de la técnica interpreta-tiva, escenográ-fica y de montaje, se presta para el espectador a un sin fin de interpretaciones psicoanalíticas del personaje principal: Platonov. Y a cada cual le llega su personaje, según le ha ido en la vida, o según a quien ha conocido, al encontrar similitudes con las de personas cercanas o con la suya propia.
En estos menesteres de discusión filosofopsicológico diagnóstica estábamos cuando Platonov en persona vestido de Pere Arquillué pasó por allí y decidimos preguntarle cual era su opinión de él mismo: bueno, de platonov. Y fue curioso: se estableció un consenso sobre que ante todo era un hombre egocéntrico o narcisista, incapaz de amar, cínico y brillante, y sobre todo amargado de la vida.
La mia personal es la de que era un hombre que en su juventud había sido muy idealista, y que la gran corrupción de su tiempo, la avaricia y mala fé de los perfectos aristócratas que le rodean y a los que desprecia profundamente, le ha convertido en un hombre amargado, decepcionado de la vida, cínico, que arremete contra todo y contra todos y que ha perdido la ilusión y la confianza en sí mismo.

Casado con una mujer que le adora (adorable está Carmen Machi que lo interpreta) y que le ama sin condiciones, él se siente indigno de ese amor, pero lo conserva durante tanto tiempo únicamente porque se siente halagado e impresionado de ser amado a pesar de considerarse a sí mismo una mierda (vamos, que aquí lo de que es narcisista parece contradecirse...o quizá no...: porque al fin y al cabo esa es otra forma de egocentrismo. "Yo no es que sea un desgraciado: es que soy el MAS desgraciado de todos, no puedo ser menos"). Rodeada estaba de psiquiatras y su diagnostico estaba claro, así que debe ser.
Las mujeres lo encuentran atractivo precisamente por esa naturaleza salvaje y autodestructiva que a muchas (no solo en el teatro) les lleva a querer "cuidar" y "cambiar" al pobrecito hombre perdido.

De antemano, las perdidas son ellas. El las atrae pero a la vez las rechaza porque "a su lado solo van a sufrir". Aiññññññ....a alguno he conocido yo así, y de esos hay que alejarse como del diablo. Dan mala vida.
Y en fin, el final no se lo cuento por si la van a ver.
Es una obra diáfana, entretenida, bien interpretada, y el teatro Maria Guerrero me recuerda al de mi pueblo: el Principal de Zaragoza.
Así que blanco y en botella.
EPILOGO: cuando volví al cajero automático a los 5 minutos de haberme dado cuenta del despiste, mis 40 euritos ya no estaban allí. Obvio. Espero que alguien se compre unos zapatos a mi salud.
Joder.
Fotos y cartel:
http://cdn.mcu.es/obrasg.php?ob=15&leng=es